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Críticas de cine

1976: un thriller político magistralmente dirigido

Manuela Martelli debuta en la dirección con un thriller político intimista sobre los primeros años de la dictadura en Chile.

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4/5

La actriz chilena Manuela Martelli debuta en la dirección con 1976, un thriller político intimista sobre los primeros años de la dictadura de Pinochet.

La película se estrenó dentro de la sección Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cine de Cannes.

La multipremiada actriz por películas como Machuca (2005) o Il Futuro (2014) demuestra también tener un gran talento tras las cámaras, haciéndose con el premio a la mejor dirección en Atenas y al mejor debut en Londres.

La película se estrena en salas españolas el próximo 18 de noviembre.

El contexto político de 1976

La película se sitúa temporalmente en la Chile de la dictadura, solo tres años después del golpe de estado de Augusto Pinochet.

Un ambiente de represión que apenas toca de manera tangencial a la protagonista de la película. Carmen es un ama de casa de familia burguesa acomodada cuyo marido es un prestigioso médico.

En un viaje que tiene como objetivo la reforma de su residencia de vacaciones se verá envuelta en una situación peligrosa que hará que su mundo se ponga patas arriba.

Aunque el contexto histórico y político de la historia de Martelli juega un papel relevante, la cinta tiene una mirada muy personal e íntima. Lo importante no es tanto lo que sucede fuera, como la transformación que Carmen experimenta por dentro.

Reivindicando el papel de la mujer

Vamos a empezar resaltando que una gran parte del equipo detrás de 1976 está formado por mujeres. Esto no debería ser noticia pero, desgraciadamente, lo sigue siendo. Empezando por el guion escrito por la propia Martelli junto a Alejandra Moffat, hasta la música de Mariá Portugal, la fotografía de Soledad Rodríguez, la edición de Camila Mercadal o la dirección artística de Francisca Correa, por nombrar a algunas de ellas.

La protagonista de la cinta ha aceptado el papel pasivo que la sociedad le impone y que lleva haciendo durante toda su vida. Como su marido, ella también quería estudiar medicina pero al contrario que él, que consiguió convertirse en médico, ella acabó encargándose de cuidar a la familia.

Gracias a un evento fortuito, Carmen tiene la oportunidad de averiguar quién es y en qué quiere convertirse. Para ello, tiene que desafiar no solo a la nueva clase política sino también a su propia familia, connivente con el régimen. Una especie de catarsis por la que merece la pena correr el riesgo.

Un personaje así no podría caer en mejores manos que en las de la actriz Aline Küppenheim.

Aline Küppenheim es un valor seguro

La cineasta chilena es una de las actrices más en forma del panorama internacional y un valor seguro para cualquier director o directora.

Elegida como una de las mejores intérpretes de su país, Küppenheim sabe lo que es actuar en una película ganadora de un Oscar, Una mujer fantástica (2017). Ya ha ganado el premio a la mejor actriz por 1976 en el Festival de Lima y le aventuramos más reconocimientos por su enorme trabajo en la película.

Su actuación es tan contenida como debe serlo su personaje. Son sus pequeños matices y gestos los que nos ayudan a comprender las emociones de una mujer tan compleja como bien construida.

La atmósfera y los mensajes de 1976

Una mancha de pintura en un zapato, un supuesto mareo en barco o una breve conversación con su nieta en el que la pequeña dice preferir ser animal salvaje que princesa. Los símbolos y mensajes llegan a Carmen desde todos los frentes, anticipándole que uno no puede permanecer al margen en una situación como la suya. La represión siempre acaba afectándonos de una u otra manera.

A medida que la protagonista va adentrándose en un mundo tan desconocido como peligroso, la atmósfera del film se va volviendo más irrespirable. La película es como una soga que va cerrándose lentamente alrededor de un cuello.

La cinta nos deja algunos momentos del mejor Hitchcock en Con la muerte en los talones. Así es como se siente Carmen, con la muerte en sus talones, perseguida por un enemigo invisible. Todo ello apoyado por la fantástica fotografía de Soledad Rodríguez, la potente música de Mariá Portugal y la gran dirección de Martelli. Nadie diría que se trata de una debutante en la dirección.

Nuestra opinión de 1976

El debut de Martelli en la dirección es un ejercicio de cine con mayúsculas en el que todos los elementos contribuyen con solvencia al producto final.

La historia de esta mujer burguesa en plena transformación durante la dictadura chilena atrapa desde sus primeros compases. El mérito es de la soberbia actuación de Aline Küppenheim y del tratamiento del personaje en el guion de Martelli y Alejandra Moffat.

La película combina a la perfección la parte más intimista de su personaje principal con momentos del mejor thriller político. Manuela Martelli demuestra que no es necesario recurrir a grandilocuentes fuegos de artificio para construir un relato tan intenso como emotivo.

1976 es una de esas pequeñas joyas que hacen que uno recuerde por qué ama el séptimo arte.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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