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Críticas de cine

65: un predecible pastiche sin alma

La película carece de originalidad y abusa de elementos muy reconocibles de otras películas del género.

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65-pelicula-critica-2023
2/5

Scott Beck y Bryan Woods dirigen 65, una película de ciencia ficción plagada de acción y dinosaurios.

La película está en parte financiada por la productora del cineasta Sam Raimi y cuenta con Adam Driver y Ariana Greenblatt como pareja protagonista.

La cinta ha recibido una tibia acogida en su estreno en Estados Unidos y llegará a las salas españolas el 24 de marzo.

Trailer y sinopsis de 65

TRÁILER DE 65 | SONY PICTURES

El argumento de 65 es tan simple que puede resumirse en una frase: Hace 65 millones de años, los dos únicos supervivientes de una nave de exploración del planeta Somaris chocan contra la Tierra y deben esquivar a los dinosaurios que les acechan para sobrevivir.

No hay ni una sola cosa en toda la película que suceda fuera de esa sinopsis. Os acabo de contar la película entera sin riesgo de spoilers porque solo necesitamos 10 minutos de metraje para saber al segundo todo lo que va a suceder hasta los créditos finales.

Crítica de 65

La cinta tiene una premisa interesante para aquellos que disfrutan del lado más desenfadado y entretenido del cine. Su sinopsis anticipa una cinta de acción entretenida, ciencia ficción de primer nivel y algún que otro sobresalto.

65 no es aburrida o, por lo menos, no nos lo ha parecido. Sin embargo, parece uno de esos encargos que se hacen sin ganas. La película cumple a medias, arriesga poco y se olvida antes de salir de la sala.

Cosida con parches

No solo todo es predecible en el guion de Beck and Woods, también son reconocibles sus inspiraciones. Esa falta de originalidad nos ha pillado con el pie cambiado en Soy de cine ya que esperábamos mucho más de los creadores de la fantástica Un lugar tranquilo que John Krasinski dirigió en 2018. Aunque, para ser honestos, ambos fueron los encargados de escribir un borrador inicial al que el propio Krasinski terminó de dar forma. Viendo 65, nos preguntamos cuánto de Beck y Woods y cuánto de Krasinski hay en realidad en ese guion.

Vemos unas pinceladas de After Earth (Shyamalan. 2013), unas gotitas de Jurassic Park (Spielberg. 1993) y algo de The last of us. Salvo la cinta protagonizada por Will Smith (quizá la peor de su carrera junto a Wild Wild West de Sonnenfeld), la combinación de las otras dos ficciones podría haber resultado en algo interesante. Sin embargo, salvo el apartado visual (y no siempre) nada funciona.

65 y su pareja protagonista

Adam Driver es un actor solvente cuya filmografía combina a la perfección películas de gran presupuesto como las de la saga Star Wars con otras más pequeñas y, en nuestra opinión, mucho más interesantes desde el punto de vista actoral. Nos referimos a Historia de un matrimonio que le valió sendas nominaciones a los Oscars y a los Globos de Oro; BlacKkKlansman de Spike Lee con idéntico resultado o la interesante locura de Terry Gilliam, El hombre que mató a Don Quijote.

Salvo algunas escenas contadas, Driver comparte pantalla únicamente con la actriz Ariana Greenblatt.

La joven Greenblatt, a sus solo 15 años, es una de las actrices jóvenes más prolíficas de la industria. Tras sus comienzos en Disney, ya la hemos podido ver como la joven Gamora en Infinity War, en la original De amor y monstruos o en el musical En un barrio de Nueva York.

Falta de química

A ver si os suena: un padre vive atormentado por el sentimiento de culpa tras la pérdida de su hija. El destino pone en sus manos la seguridad de una niña de la misma edad a la que debe proteger y llevar hasta un lugar seguro. En el viaje, ambos desarrollarán un fuerte vínculo en el que el hombre encuentra la redención. Si has contestado The last of us, has dado en el clavo.

Ojalá la película supiera retratar esa relación con la maestría con la que lo hacía Neil Druckmann en el famoso videojuego desarrollado por Naughty Dog.

El guion de Beck and Woods es una piedra constante en el camino. Un palo que se mete entre los radios de una bicicleta y hace trastabillar al que la conduce. Esa es la sensación que Driver y Greenblatt han debido tener. Para empezar, ambos hablan idiomas diferentes y no pueden entenderse, con lo que su relación se reduce a gestos, impidiendo cualquier tipo de profundidad en el intercambio comunicativo.

Las escenas en las que 65 intenta construir una relación entre ambos son tan forzadas y anti naturales que, lejos de despertar ternura, se acercan a la vergüenza ajena. Los peores momentos de la cinta son, sin duda, aquellos en los que la trama intenta ponerse emocionalmente intensa sin conseguirlo.

Jump Scares y poco más

Cuentan los ancianos del lugar que una ardilla podía recorrer el guion de 65 saltando de jump scare en jump scare sin tocar el suelo.

Para aquellos que no estén familiarizados con el anglicismo, el jump scare es el recurso facilón que se usa sobre todo en el género de terror para provocar una reacción. Una repentina subida de intensidad en la banda sonora que acompaña a un movimiento brusco o a un personaje que aparece de repente dándonos un susto.

El recurso de 65 es básicamente eso: camino por la selva, sale un dinosaurio de repente, casi me come, me salvo en el último segundo y copiar y pegar una y otra vez hasta que las letras finales aparezcan en pantalla.

Las criaturas de 65

En Soy de cine no somos paleontólogos ni historiadores. No sabemos si los dinosaurios que aparecen en pantalla pertenecen a la misma época o si su descripción es precisa y está bien documentada pero es innegable que lo mejor de la película son sus criaturas.

Es cierto que en alguna ocasión, a la interacción entre actores reales y CGI se le ven un poco las costuras pero, en ese apartado, la película cumple. Los dinosaurios son variados y su diseño, muy atractivo.

Estamos seguros de que a los amantes de los seres que campaban a sus anchas por nuestro planeta en el Triásico, Jurásico y Cretácico, 65 no les va a decepcionar.

Nuestra valoración de 65

VIDEOCRÍTICA DE 65 | CANAL DE SOYDECINE.COM

65 es una producción entretenida, con alguna escena visualmente interesante y con una pareja actoral solvente. Sin embargo, el simplista guion de Scott Beck y Bryan Woods, la previsibilidad de su trama y la falta de química entre sus personajes lastran la película hasta situarla en el terreno de lo mediocre.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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