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Críticas de cine

Aisha: Indiferencia burocrática ante el drama humano

Ken Loach ha encontrado a su sucesor en el irlandés Frank Berry.

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El director irlandés Frank Berry dirige Aisha, un drama sobre la inmigración y la deshumanización del sistema burocrático.

La cinta está protagonizada por Letitia Wright (Black Panther: Wakanda Forever) y Josh O’Connor (The Crown) y se estrenó en el pasado Festival de Cine de Tribeca.

La película llegará a las salas de cine españolas el próximo 30 de junio.

Trailer y sinopsis de Aisha

TRÁILER DE AISHA | SKY CINEMA

La nigeriana Aisha lleva años de un centro de acogida a otro mientras espera a que se resuelva su situación migratoria. En uno de esos centros conoce a Conor, un antiguo presidiario que ahora trabaja como vigilante de seguridad.

Crítica de Aisha

Frank Berry demuestra una vez más su capacidad para retratar con honestidad la realidad que nos rodea.

Mediante un estilo sencillo y directo, el cineasta irlandés pone el foco en unos personajes maltratados por el sistema, cuyo único objetivo es recuperar la dignidad que le han robado las instituciones.

El estilo de Frank Berry

Berry es, ante todo, un cineasta comprometido. Este es su cuarto largometraje tras Ballymun Lullaby (2011), I Used to Live Here (2014) y Michael Inside (2017).

Todos estos trabajos tienen una cosa en común, el interés del director por los personajes marginales: estudiantes en una escuela situada en un entorno socialmente complicado, un adolescente que ha perdido a su madre por sobredosis y cuyo padre está en la cárcel o una chica de trece años con una situación familiar muy complicada.

Casi a modo de documental (de hecho, Ballymum Lullaby lo es), Berry refleja sin artificio aquellos lugares oscuros que se esconden bajo nuestra indiferencia. Una mirada que nos recuerda al genio del realismo social británico, Ken Loach.

El drama de Aisha

Viendo Aisha, uno tiene la sensación de estar realizando una especie de viaje de acompañamiento. Conocemos a Aisha cuando lleva ya varios años esperando a que su situación se regularice y la abandonamos aún en el ostracismo burocrático.

Berry levanta la alfombra y nos permite echar un vistazo a lo que hay debajo. Lo justo para hacernos conscientes de una realidad capaz de sacarle los colores al viejo continente.

Es fácil concluir que Aisha no es una, Aisha son muchas, demasiadas. Una historia personal es siempre más poderosa que una cifra. Como decía el periodista alemán Kurt Tucholsky: “La muerte de un hombre es una tragedia, la muerte de millones es una estadística”.

Ponerle cara al drama, contextualizar la tragedia, y conocer a quien la sufre es una forma de denuncia mucho más efectiva. La historia de Aisha demuestra cómo la deshumanización del sistema puede ser tan devastadora como el gatillo de un arma.

Las interpretaciones de Letitia Wright y Josh O’Connor

Aisha es, fundamentalmente, una historia de personajes. La sencillez narrativa contrasta con la complejidad emocional que surge de la interacción entre los dos protagonistas. Lo más importante sucede por dentro. Toda el peso de la cinta recae sobre Wright y O’Connor, que nos brindan unas interpretaciones magistrales.

La Aisha de Letitia Wright camina en equilibrio entre el desánimo y la esperanza. Su gesto está tan contenido como las emociones que esconde bajo una dura capa de resiliencia. Siempre en guardia, sin perder de vista su objetivo.

Josh O’Connor, el actor ganador de un premio de la Academia de Cine Británica, un Emmy y un Globo de Oro demuestra, una vez más, por qué es uno de los actores británicos más en forma del panorama actual. La sensibilidad con la que se enfrenta a este guardia de seguridad rebosante de empatía es portentosa.

Nuestra valoración de Aisha

Frank Berry dirige en Aisha una historia tan sencilla como necesaria. Huyendo de artificios narrativos y con un estilo cercano al documental, el cineasta irlandés pone el foco en unos personajes creíbles y bien definidos.

Las interpretaciones de Letitia Wright como una inmigrante nigeriana a la espera de regularizar su situación y de Josh O’Connor, que da vida al guarda de seguridad de su centro de acogida, son un regalo para el espectador.

Berry demuestra que no hacen falta hipérboles para remover conciencias. Solo es necesaria una mirada honesta y poner el foco en el lugar adecuado.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de las novelas "Las sombras que fuimos" y "Los alterados". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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