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Críticas de cine

Anatomía de un Escándalo, un thriller fallido

El suspense y el melodrama se mezclan en la miniserie de Netflix

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2/5

La miniserie Anatomía de un Escándalo llega a Netflix el 15 de abril. Basada en el libro del mismo nombre de la escritora británica Sarah Vaughan y con un reparto que incluye a Sienna Miller, Michelle Dockery, Rupert Friend y Naomi Scott, esta producción de 6 episodios es un recorrido irregular de una historia perturbadora.

Sinopsis de Anatomía de un Escándalo

TRÁILER DE ANATOMÍA DE UN ESCÁNDALO | NETFLIX

James y Sophie Whitehouse son una de las parejas más acaudaladas de la élite británica. Con un cargo de prestigio en el Parlamento y una vida familiar ideal, ellos parecen tenerlo todo. Pero, cuando James es acusado de abuso sexual, sus vidas cambian radicalmente y todo lo que habían construido amenaza con desmoronarse.

Crítica de Anatomía de un Escándalo

Creado por Melissa James Gibson y David E.Kelley, el responsable de grandes éxitos televisivos como Ally Mcbeal (1997-2002), Big Little Lies (2017-2019) y The Undoing (2020), este thriller psicológico promete un relato turbio y absorbente, pero lamentablemente se queda a medio camino entre un drama poderoso y un melodrama histriónico.

Narrativa deficiente

El guión da vueltas alrededor de temas presentes en la sociedad actual, como el consentimiento, los abusos de poder, la desigualdad entre clases sociales y la corrupción en el sistema político, pero nunca llega a profundizar en ninguno de ellos y se vuelve redundante a medida que avanzan los episodios, lo que deviene en una experiencia tediosa y repetitiva. Los intentos de hacer una crítica social se derrumban por la poca sutileza en su ejecución y hacen que se sienta como un panfleto, en lugar de una idea reivindicativa.

Unido a esto, existe una falta de cohesión en algunos aspectos de la trama que lastran aún más la narrativa y no permiten que los acontecimientos tengan el impacto que merecen. También se introduce un giro crucial que lejos de sorprender, resulta absurdo y muy forzado.

Experimento confuso

En el apartado técnico, la fotografía de Balazs Bolygo es otro de los grandes desaciertos de Anatomía de un Escándalo. En una historia que pretende emular la realidad y adoptar un tono sobrio en corcondancia con el tema que se está planteando, hay ciertas decisiones estilísticas que rompen con la naturalidad de la trama. El uso de los planos holandeses para resaltar la pérdida de cordura de los personajes es constante y llega a saturar, así como los juegos con diferentes angulaciones a la hora de crear secuencias oníricas en momentos clave de la historia resultan artificiales y dotan a la propuesta de un carácter rocambolesco que le resta funcionalidad.

El montaje de Liana Del Giudice y Mary Finlay nunca le imprime un ritmo consistente a los episodios y en ocasiones, se siente apresurado.

No todo es malo

La música de Johan Söderqvis es uno de los pocos elementos destacables en Anatomía de un Escándalo. Las composiciones del músico sueco son vibrantes y crean un ambiente sonoro envolvente. Resulta una experiencia más efectiva escuchar esta banda sonora que ver la historia desarrollada en pantalla.

Asimismo, hay que rescatar las actuaciones del elenco, quienes hacen lo que pueden para sacar adelante la trama. La actriz norteamericana Sienna Miller entrega la mejor actuación con un rango emocional variado y logra construir un personaje sólido con un trasfondo interesante. Por otra parte, Rupert Friend es intrigante como James aunque su personaje recuerda en muchas ocasiones a Jonathan, el personaje interpretado por Hugh Grant en The Undoing y las comparaciones no le favorecen.

Michelle Dockery es convincente como Kate Woodcroft, una jueza con un pasado traumático y Naomi Scott hace un buen trabajo con el personaje de Olivia Lytton, la mujer que acusa a James de abuso, a pesar de tener una presencia limitada aunque su personaje en teoría es clave para la historia.

En conclusión…

Anatomía de un Escándalo es una miniserie con un punto de partida interesante, pero su ejecución deja mucho que desear. Un guión inconsistente, experimentos visuales que no funcionan y el desarrollo escueto de sus temas hace de esta producción de Netflix un despropósito. No vale la pena su visionado.

Soy venezolano, tengo 24 años. Licenciado en Comunicación Social, mención Guionismo y Producción Audiovisual. Aficionado del cine y la literatura.

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