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Críticas de cine

Beau Tiene Miedo: buceando en la psique

Un viaje alucinógeno excesivo e inolvidable.

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3/5

Beau Tiene Miedo llega a los cines españoles el próximo 28 de abril de la mano de Diamond Films.

Ari Aster vuelve a las salas de todo el mundo con su tercer largometraje, Beau Tiene Miedo, tras una cálida acogida de sus cintas previas (Hereditary, Midsommar). En esta ocasión, nos trae un drama con tintes de terror psicológico cargado de ácida comedia negra.

El aclamado y galardonado actor Joaquin Phoenix encabeza esta nueva producción de A24. El resto del reparto lo conforman nombres como Nathan Lane, Amy Ryan, Armen Nahapetian, Parker Posey, Patti LuPone, Kylie Rogers, Stephen Henderson, Michael Gandolfini o Zoe Lister Jones, entre otros.

Trailer y Sinopsis de Beau Tiene Miedo

trailer de beau tiene miedo – diamond films

Beau (Joaquin Phoenix) es un hombre que tendrá que enfrentarse a sus miedos y paranoias al aventurarse en una épica odisea para llegar a casa de su controladora madre.

Crítica de Beau Tiene Miedo

Ari Aster siempre soñó con Dissapointment Blvd, su proyecto más ambicioso y suicida. Lo que nació como un cortometraje independiente (Beau) lanzado en el año 2011, evolucionaría en una feroz comedia de 210 minutos de duración protagonizada por la estrella Joaquin Phoenix (o al menos, por una versión demente e irreconocible del mismo). Años después, nos encontramos al fin con Beau Tiene Miedo, el fruto de ese borrador imposible al que A24 dio luz verde debido al éxito de las películas anteriores del cineasta.

A pesar de la negativa del director, la versión definitiva de la idea de Aster vio en montaje una reducción del metraje previsto, siendo cercenados 30 minutos del material original. Esta limitación de su libertad creativa molestó al auteur, sin embargo, no impidió que su personal odisea psicótica desembocara en un amplio estreno comercial en todo el mundo.

Shock

Beau Tiene Miedo es una infinita pesadilla onírica de marcada naturaleza freudiana que explora la psique de un hombre atormentado por la culpa. Un tiovivo cíclico alimentado por el trauma, los psicofármacos, trastornos sexuales y mommy issues. Es la radiografía de una mente fragmentada, descompuesta por consecuencia del shock de una emancipación forzosa.

La cinta comienza como un frenético relato urbano centrado en la ansiedad propia de los tiempos modernos, parcialmente paliada por un excesivo consumo de barbitúricos y las visitas rutinarias a terapia. La decadencia de la sociedad, los peligrosos barrios marginales y la imperante violencia que habita sus calles avivan los miedos que acompañan a Beau. Volviendo a este completamente antisocial y ermitaño, esclavo de las cuatro paredes que le protegen del exterior.

En los primeros compases de la obra se pone en foco la psicosis proveniente de los elementos externos más disruptivos. Muy pronto, la cinta toma la forma propia de un cuento infantil, imprevisible y volátil. La tonalidad abraza el surrealismo para sumergirse en los miedos más profundos y oscuros del ser humano. La inestabilidad mental del protagonista desdibuja la línea que separa lo real y lo ilusorio, dando pie a un muestrario de situaciones tan absurdas como aterradoras. Todas ellas escaparán a la comprensión de Beau y de los propios espectadores.

Un sueño febril

Algunos de los referentes de Aster para la concepción de esta película son cineastas como Charlie Kaufman o Lynch. De ellos reutiliza conceptos tales como el uso de los sueños como portal entre el consciente y el inconsciente o la forma de crear universos que funcionan mediante reglas y lenguajes propios. El director se sirve de las influencias más relevantes de la corriente artística surrealista del medio cinematográfico para construir su propia incursión en este subgénero tan arriesgado y problemático.

A nivel técnico, la propuesta exhibe músculo de forma ejemplar. Un milimétrico diseño de sonido, un abrumador diseño de producción y una fotografía exquisita componen el asombroso ecosistema que sostiene el filme. Un sueño febril de factura sobresaliente que se ve ciertamente desdibujado por flagrantes salidas de tono y determinados manierismos caricaturescos. El apartado visual dispara un amplio repertorio de imágenes de diversas características, desde afables y bucólicas estampas hasta sórdidos y humillantes paisajes. Beau Tiene Miedo se mueve de lo micro a lo macro con soltura, desplazando su monumental maquinaria a través de tics muy pronunciados.

VIDEOCRÍTICA DE BEAU TIENE MIEDO | CANAL DE SOYDECINE.COM

Conclusión

Beau Tiene Miedo es excesiva y fallida como película pero inolvidable como experiencia. Su humor negro, la inventiva y creatividad de cada nueva situación y el denso metraje supondrán un desafío exigente para aquellos espectadores que no estén acostumbrados a este tipo de propuestas. Ari Aster compagina su firma estilizada y elegante con los excesos de un argumento desbocado y un personaje llevado hasta límites extremos. Lo escatológico, lo metafórico, lo opresivo y lo obsesivo nos llevan de la mano en un viaje psicotrópico en el que no está permitido dar marcha atrás.

EXPLICACIÓN DE BEAU TIENE MIEDO

Crítico de cine, realizador audiovisual, coleccionista y analista de la temporada de premios.