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Críticas de cine

Boy meets boy: una versión descafeinada de Antes del amanecer

Daniel Sánchez López debuta con una obra mumblecore.

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El movimiento “mumblecore” al que pertenece Boy Meets boy es un subgénero del cine independiente en el que treintañeros improvisan diálogos naturalistas sobre la vida. Además, su bajo presupuesto le otorga espontaneidad y, en definitiva, un estilo propio. La película que inauguraría este movimiento es Funny Ha Ha (2002), sobre unos adolescentes que deben afrontar los problemas de la adultez. Para que os hagáis una idea más aproximada, Manhattan (1979) o Clerks (1994), serían influencias del “mumblecore“.

Dentro de este movimiento y junto a la temática LGBTI+, tendríamos ejemplos como la solvente Weekend (2011), la provocativa Theo y Hugo, París 5:59 (2015) o la intimista Fin de siglo (2019). Historias sobre dos chicos que acaban de conocerse y que en un plazo corto de tiempo hablan de relaciones, sexo y la vida en general mientras descubren sus diferencias. El debut del director manchego Daniel Sánchez López es Boy meets boy, un film en el que viene a contarnos una vez más esta historia de la mano de dos solventes protagonistas.

Sinopsis de Boy meets boy

TRAILER DE BOY MEETS BOY | PECCADILLO PICTURES

Harry está de viaje por la ciudad de Berlín. Una noche conoce a un local llamado Johannes. El vuelo de Harry saldrá en las próximas horas y el tiempo que le queda por la capital alemana lo aprovecha junto a su nuevo amigo, situación que los llevará a expresarse sobre cómo se sienten en el mundo y que poco a poco les hará acercarse más. Aunque con ciertas diferencias, ambos chicos experimentan un enamoramiento sincero entre ellos.

Una ejecución sencilla

Los personajes recorren la capital alemana en un entorno urbano y colapsado por el tráfico y el ruido, mientras el director se recrea en la individualidad de ambos, enfatizando en primeros planos de los protagonistas, remarcando su conexión y en esa idea de ser los únicos de la ciudad que están viviendo un paréntesis en sus vidas.

Podríamos decir que el amor es un tema suficientemente universal como para que Boy meets boy pueda ser disfrutada por cualquier persona al margen de su sexualidad. Pero el director manchego no reniega en posicionarse ante una mirada concreta sobre las relaciones homosexuales y hacer una crítica sobre la propia comunidad y cómo se ha normalizado el sexo hasta cierto extremos. Mientras para Johannes el acto sexual es una conexión pura, para Harry es la consolidación de un “visto” en whatsapp. El debate está abierto.

Pero con películas como la que nos toca siento que no basta solo con sentirse reflejados con diálogos expositivos. Hablar de lo evidente sin un valor artístico añadido me hace pensar que no es una película, sino una charla de cafetería. Y por más que el director trate de resultar en ocasiones profundo con la voz en off mientras vemos a gente pasear como si se tratara de la ‘nouvelle vague‘, finalmente me resulta algo pretenciosa. Nada que ver con el cachondeo desmadrado que suponen otras cintas como ¡Corten!, de la que ya te hablamos hace un tiempo.

Esta película ya la he visto…

Se ha mencionado bastante sus similitudes con Weekend o Antes del amanecer. Y si bien es cierto que su premisa es exactamente la misma, su error no es parecerse ellas. Al fin y al cabo son buenísimas referencias en las que se basa el director sin pudor alguno, demostrando su amor hacia trabajos muy solventes.

El problema es que me cuesta encontrar suficientes valores cinematográficos como para desmarcarse de lo ya visto. Pienso en el inicio mega provocador de juegos y luces en Theo y Hugo, París 5:59 (2015). Y cambiar a Julie Delpie y Ethan Hawke por una pareja homosexual, no supone una gran diferencia cuando el amor del que habla Richard Linklater y en el que se basa Boy meets boy es totalmente universal.

Pero su visionado es agradable

Este debut está hecho desde el cariño. Su amor hacia los referentes mencionados y su voluntad de no ser incendiaria no le resta valor. La historia de estos dos personajes nos resultará suficientemente cercana como para poder estar más de acuerdo con uno o con el otro. Y las conversaciones de calle que tienen no están edulcoradas ni pasadas por reescrituras, lo cual genera una cercanía instantánea.

Aprueba justito el examen por su falta de aportación al género. Quizás hace unos años habría supuesto algo diferente, pero con escenas como esa en la que hablan sobre la integración social de la comunidad gay (pienso en la escena de los evangelistas) la película se me antoja algo desfasada. Me alegra saber que la realidad me permite pensar así.

Puedes ver Boy meets boy a partir del 1 de Diciembre en Filmin.

2/5

Muchas pelis y libros pendientes de leer. Puedes escucharme en el podcast de Puro Vicio y en el de Soydecine.com.

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