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Críticas de cine

Crítica de Culpable (The Guilty): Un remake más en un Hollywood seco de ideas

El director estadounidense Antoine Fuqua dirige Culpable (Guilty), su propia versión de una película danesa del mismo nombre estrenada hace apenas tres años.

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El director estadounidense Antoine Fuqua (Training Day) dirige Culpable (The Guilty), su propia versión de una película danesa del mismo nombre estrenada hace apenas tres años.

El guion, adaptado por Nic Pizzolatto (True Detective), nos cuenta la historia de Joe Baylor (Jake Gyllenhaal), un agente de policía relegado a un call center de emergencias tras una misión fallida. La llamada de una mujer secuestrada pone en marcha todo un operativo al que solo accedemos a través de la línea telefónica.

Los tres grandes nombres involucrados en este remake: director, guionista y actor principal, hacían presagiar un producto interesante. Sin embargo, salvo pequeñas aportaciones, la cinta acaba convirtiéndose en una copia exacta de la película dirigida por Gustav Möller y nos hace preguntarnos sobre el porqué de su existencia.

Remakes y más remakes

TRAILER DE CULTABLE (THE GUILTY) | NETFLIX ESPAÑA

Según un estudio publicado hace unos años por Anthony Kauffman en Indie Wire, las producciones extranjeras subtituladas han reducido drásticamente sus proyecciones en cine en Estados Unidos. Su visionado ha ido cayendo año tras año hasta llegar a un descorazonador 70% menos que hace diez años.

Los distribuidores se arriesgan cada vez menos a ofrecer películas realizadas más allá de sus fronteras. El resultado, un público cada vez menos interesado (la pescadilla que se muerde la cola), directores de prestigio con pobres recaudaciones y realizadores extranjeros rodando en inglés: Cuarón, Del Toro, Luc Besson, Park Chan-wook, Paul Verhoeven (captado tras ganar el Globo de Oro por Soldaat van Oranje), por nombrar algunos.

La consecuencia directa es que resulta más rentable económicamente rehacer una buena película extranjera para el público estadounidense que distribuir la película original en el país. El resultado es un mercado plagado de copias que, por norma general, no aportan nada nuevo al material en el que se basan.

Se nos ocurren miles de ejemplos y una infinidad de países diferentes: Vanilla Sky (España), Oldboy (Corea del Sur), Intocable (Francia), El secreto de sus ojos (Argentina), Déjame entrar (Suecia), Sin Reservas (Alemania), Secuestrada (Holanda), La Huella (Reino Unido), Gloria Bell (Chile), Rams (Islandia) o La decisión (Dinamarca).

Culpable (The guilty) es solo una película más que sumar a esta lista.

Las aportaciones de Pizzolatto en Culpable

No es la primera vez que Fuqua y Pizzolatto colaboran en un remake. En 2017 ambos realizaron juntos la adaptación del western clásico de Sturges, Los siete magníficos. Un producto notable que cambiaba a Brynner, McQueen y Bronson por Denzel Washington, Ethan Hawke y Chris Pratt.

Al igual que en aquella ocasión, el resultado de Culpable es más que aceptable. Sin embargo, como en su anterior trabajo juntos, el mérito es del producto original. La película danesa tiene un guion perfecto, una puesta en escena más que original y un giro en la trama calculado y efectivo. La cinta de Gustav Möller tiene el poder de evocar más que mostrar y, al final, todo sucede dentro de nuestra cabeza.

Todo lo bueno del material sobre el que trabaja Pizzolatto está ahí. Sus aportaciones son pocas y, en ocasiones, distraen ligeramente al espectador de la trama principal, que es lo que le da fuerza a la historia.

Esta nueva adaptación de guion traslada la historia de Dinamarca a California, incluye un incendio fuera de control en el estado e intenta dar profundidad al personaje principal.
Si a Asger Holm se le intuía una historia personal complicada en el original, a través de pequeñas píldoras repartidas en el guion, la historia personal de Joe Baylor se desenvuelve de manera explícita ante nosotros.

Habrá parte del público que agradecerá esta profundidad en el desarrollo del personaje interpretado por Gyllenhaal pero, para nosotros, la historia no lo necesita.

El peso de Culpable sobre los hombros de Gyllenhaal

Culpable | Imagen cedida por Netflix

La fuerza de Culpable (The guilty) no está en el apartado visual ni en los efectos. Si alguien nos dijera que se trata de una obra de teatro, lo aceptaríamos sin ninguna sospecha.

Todo lo que hace falta es una silla, un teléfono y un buen actor. La responsabilidad de que la cinta funcione o no recae sobre los hombros de Jake Gyllenhaal. El actor está en pantalla durante los casi 90 minutos de metraje y apenas interactúa con otros actores. La réplica solo llega del otro lado del teléfono.

El actor, que repite rodaje con Fuqua tras Southpaw (2015), trabajó prácticamente solo. El realizador dirigía virtualmente desde una cabina al haber estado en contacto con un positivo por Covid. Además, los actores Peter Sarsgaard (Loving Pablo) e Ethan Hawke (Tesla), con los que habla por teléfono, estaban realmente grabando los audios desde su casa.

Walkies, conferencias en Zoom y teléfonos móviles fueron los medios con los que el equipo de rodaje tuvo que coordinarse.

Nuestra opinión

Con Culpable, el director Antoine Fuqua lo tenía fácil. La película danesa original tiene todo lo que necesita un buen thriller para funcionar como un reloj: un ritmo trepidante, una historia llamativa, un misterio sólido y un giro de guion inteligente.

Pizzolatto solo tenía que copiar línea por línea el guion de Möller y agregar alguna que otra adaptación cultural.

La única diferencia entre ambas es el desarrollo del personaje interpretado por un soberbio Jake Gyllenhaal, que en esta versión cuenta con una separación reciente y una hija a la que apenas ve. Un cambio mínimo que, salvo el rechazo de gran parte del público estadounidense por las producciones extranjeras subtituladas, no justifica la existencia de esta película.

Puedes ver Culpable en Netflix a partir del 1 de octubre.

3.3/5

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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