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Hablemos de ‘Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer’

Evan Peters protagoniza una de las series-fenómeno de la temporada

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4/5

Los monstruos sí existen. Una vez más, la ficción se inspira en la realidad para recordar que el ser humano es capaz de lo peor. En esta ocasión, Ryan Murphy (American Horror Story) e Ian Brennan (The Politician) se suman a la moda del true crime en Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, una absorbente miniserie de Netflix que retrata a uno de los asesinos en serie más perturbadores de todos los tiempos, a quien da vida un magnífico Evan Peters.

Murphy sabe que Peters es apuesta segura en interpretar roles de psicópatas. Nos quedó claro en American Horror Story y en Dahmer destrona a Anthony Hopkins en lo que refiere a encarnar a un caníbal. Aunque la bestialidad de Dahmer, conocido como “el carnicero de Milwaukee”, es tal que un calificativo no tiene cabida en el diccionario.

Talones de Aquiles incurables

TRÁILER DE DAHMER | NETFLIX

La producción provoca náuseas y no sólo por la brutalidad del asesino- quien mató a 17 personas entre 1978 y 1991- sino por la frustración ante el racismo, la homofobia e incompetencia del sistema estadounidense. De hecho, en el capítulo dos de la serie- no hay spoilers- acontece una situación que no tiene un pase.

Cada episodio es una denuncia social que saca a relucir, una vez más, los talones de Aquiles incurables de Estados Unidos. En ocasiones nos tientan a apagar la televisión porque es inconcebible el privilegio del que gozan los de piel blanca. Ya lo hemos visto en muchas otras series como When They See Us, en donde las minorías siempre pierden.

Jeffrey Dahmer: De la taxidermia al canibalismo

Más allá, la serie ahonda en el contexto de Dahmer para entender el origen de espeluznante afición que comenzó con la taxidermia, arte que le enseñó su padre sin saber que, lo que parecía un hobby, iba a moldear a uno de los asesinos en serie más prolíficos de Estados Unidos.

La separación de sus padres y homosexualidad reprimida también fueron catalizadores que demonizaron su mente, en la que nos adentra la espectacular actuación de Peters. Por momentos, nos hace creer que el verdadero Dahmer está detrás de la pequeña pantalla con unos primeros planos que retratan gestos escalofriantes.

Una, dos, tres, las reverencias que haga falta. El actor se lleva la serie, a los fans y a todos. Tras esta producción, se ha ganado a pulso que sigan encasillándolo en este tipo de papeles, aunque esperemos que no, por su bienestar psicológico.

Punto final

No obstante, si bien se romantiza a Dahmer, el metraje, a partir del capítulo seis- desde mi perspectiva, el más desgarrador- también da un papel protagónico a las víctimas, lo que logra diferenciarlo de muchas producciones del true crime y justifica los diez episodios, de aproximadamente una hora.

En definitiva, Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer es una producción con un ritmo trepidante. Un muy buen retrato de un psicópata que no necesita caer en el gore para dejarnos sin aliento. Un festival de buenas actuaciones y más allá, una crítica social en donde las fallas sistémicas también son cómplices de las más grandes atrocidades.

Periodista y PR. Para mí las mejores sesiones de terapia son el cine y las series. Me gusta comentarlas y darles mi receta en soydecine.com. Alma dividida entre México y España.

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