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Críticas de cine

Crítica ‘Dispararon al pianista’, de Fernando Trueba y Javier Mariscal

Los autores de Chico y Rita regresan con una nueva cinta de animación para adultos

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Hay historias que merecen un reconocimiento, ser conocidas por el público, y para ello los documentales son una herramienta genial. Aunque la ficción también se dedica a crear curiosidad sobre un tema concreto para que tengamos ganas de investigar sobre ello. La línea es difusa, pero en el caso de Dispararon al pianista, de Fernando Trueba y Javier Mariscal, van un paso más allá introduciendo la animación en la ecuación, creando, de base, un producto fresco y original. En Soydecine.com queremos hablarte de esta producción.

Sinopsis de Dispararon al pianista

videocrítica de dispararon al pianista | canal de soydecine.com

Un periodista musical de Nueva York comienza una trepidante investigación detrás de la misteriosa desaparición del pianista brasileño, Tenorio Jr, habitual de Vinicius de Moraes, entre otros. Este thriller de animación al ritmo de jazz y bossa-nova supone un punto de inflexión justo antes de que el continente latinoamericano fuera envuelto por regímenes totalitarios.

Crítica de Dispararon al pianista

Antes de meternos en la narración y la historia de Dispararon al pianista vamos a hablar de su apartado visual. Los directores de esta cinta ya nos trajeron en 2010 la cinta de animación Chico y Rita, y el apartado visual va por ahí.

La animación

Una animación con un encanto especial y que no acostumbramos a ver demasiado. Una animación que se preocupa en acompañar el sentimiento que quiere transmitir la narración, esa libertad que el movimiento musical del que hablan rezuma por todas partes.

Si te dejas llevar por ese ambiente, la animación de Dispararon al pianista te gustará, porque es colorista, transmite buen rollo y le aporta un toque poético a una cinta que lo necesita. Pero es cierto que es una animación si no entras en su juego, puede sacar de la historia. Podemos ver sus limitaciones cuando los personajes andan por la calle, por ejemplo. ¿Pero es realmente una limitación o es una decisión de estilo? En este punto es donde cada espectador decidirá si es un tipo de dibujo que le encandila o que le saca de la historia.

Una historia necesaria de rescatar

La historia de Dispararon al pianista está muy bien estructurada y hace que nuestros deseos de conocer más vaya en aumento. Tener un personaje que va investigando y que tiene los mismos datos que el espectador sobre la situación es muy útil a la hora de sentirse representado dentro de la película. Comienza con una investigación sobre la importancia del movimiento musical, para acabar centrándose en la desaparición de un pianista en extrañas circunstancias. La obsesión del protagonista acaba convirtiéndose en la nuestra, y deseamos saber realmente qué le pasó a ese músico en aquel periodo tan convulso de la historia.

El documental se abre paso muchas veces en Dispararon al pianista llegando a tener muchos directos a cámara animados, pero que respiramos su verdad de igual manera: los sonidos se escuchan diferente, y eso nos hace sentir el aire documental. Es cierto que estas escenas en concreto, en las que los distintos a cámara se entremezclan para dejar claro un punto de la historia, llegan a hacerse pesados dentro del marco de una película que aprovecha muy bien sus momentos musicales, pero en muy pocos momentos. Por eso cuando tenemos muchos directos a cámara de entrevistados seguidos, el ritmo de la cinta decae y deseamos que la narración escape un poquito de ese momento.

Una historia llena de respeto y admiración

Algo que es innegable en Dispararon al pianista es que al acabar el visionado, sentimos que es una historia que merecía la pena ser contada, y eso es porque el relato toma la fuerza que necesita. Sin ninguna duda el respeto y la admiración con la que se trata a sus protagonistas y el desarrollo del movimiento, consigue que nos interese a nosotros también, que queramos saber más, y que nos sintamos parte, al menos durante ese rato, de esos tiempos concretos en los que jazz y bossa-nova acompañaban la vida de la gente. Esto ocurre gracias al poder de la película, y eso es sin duda mágico.

Un film que funciona, aunque con matices

Dispararon al pianista es una película que hace honor al tema que trata, y que está escrita con inteligencia para no solo transmitirnos un conocimiento sobre un tema muy interesante, sino también para que nos interese una investigación sobre una desaparición. En eso triunfa sin ninguna duda.

Es cierto que su ritmo se ve afectado en algunos momentos del metraje por su excesivo número de directos a cámara de manera continua, desaprovechando la ocasión de dejarlo en voz en off y acompañarlo con otro tipo de imágenes. Pero esto forma parte de darles su espacio a las personas que hablaron para el bien de la película, y en ese sentido, sacrificar esa poética por darles esa oportunidad de estar, se entiende, y en cierto modo, se celebra.

Su animación es especial y es muy acertada para transmitir el ambiente que se necesita, llenando de poesía la pantalla y acompañando a la perfección la música del film. Es cierto que cierta parte del público puede que no entre en este juego visual y no consiga conectar por ello con la historia, pero como en toda decisión artística, tiene su razón de ser, y su justificación es totalmente lógica. Nos regala, además, momentos de auténtica belleza que ponen en imágenes la libertad de la música que tan bien logran retratar.

Desde pequeño llevaba las cintas de VHS al salón en vez de usar juguetes. Crecí viendo cine, estudié realización y guion. Comparto el cine, mi estilo de vida, en CasadoConElCine. Una película no acaba en la pantalla, continúa en la conversación que crea.

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