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Críticas de cine

Distancia de Rescate: el mundo onírico que llega a Netflix

Claudia Llosa dirige esta cinta protagonizada por María Valverde y Dolores Fonzi

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Hay veces que agradecemos un soplo de aire fresco en las producciones, y una de las cosas que más valoro, es la narración. Hemos visto muchos recursos a lo largo de la historia del cine, desde contar el film desde la última escena para llegar a la primera, hasta narrar los hechos en un único plano secuencia. Sin duda, es algo a tener en cuenta, y más en una película de 90 minutos como es Distancia de rescate, lo nuevo de Netflix.

Un guion lleno de matices

Basado en una novela de Samanta Schweblin, la película nos cuenta la estancia de Amanda con su hija en un pueblo de Argentina. Van de vacaciones, a una casa en mitad del campo. Cuando conocen a la vecina, el mundo de está les absorbe, y van entrando poco a poco en su pasado, y al final, su presente. Amanda continuamente calcula esa distancia de rescate, esa línea invisible que le separa de su hija, esa lía que marca la diferencia entre poder salvarla o no.

El guion escrito por la propia directora y la escritora de la novela, nos mantiene en tensión durante todo el metraje. El misterio que envuelve a los personajes, que van enseñando sus cartas poco a poco, y la mezcla de géneros y elementos sobrenaturales llenos de superstición, hacen que continuamente nos preguntemos lo que va a pasar a continuación, y sobre todo, que es lo que verdaderamente está pasando. ¿Qué es real? ¿Qué no? Y eso pasa en gran parte también, gracias a la manera de narrar.

Distancia de Rescate cuenta con una narración diferente

Distancia de rescate comienza con una voz en off de la protagonista. Nada nuevo en el horizonte. Lo que sí suena fresco, es que mantiene una conversación con alguien. Pero no sabemos exactamente quién es. Lo que sí sabemos es que parece estar enferma, tirada en el bosque. Vemos que delira, que sus pensamientos son el reflejo de una mente llena de fiebre. De ahí el título en inglés, Fever Dream.

La directora de La teta Asustada, Claudia Llosa, sabe perfectamente cómo darle una gran dimensión a esto. La persona con la que habla en ese sueño lleno de un aura onírica, le repite continuamente que se fije en los detalles. Mientras vamos conociendo lo que ha pasado, a través de un flashback muy fragmentado, que va viajando entre momentos, ya que la protagonista necesita fijarse en los detalles para poder salvar su vida. O eso es lo que nos dicen.

Cuando creemos que podemos estar entendiendo lo que pasa, la película da un giro, y nos da información que ocurre entre dos escenas que ya hemos visto, y les cambia el sentido. Esto hace que nuestra cabeza esté constantemente desenmarañando el puzle, y nos convierte en parte activa de la historia. Un ejercicio que al acabar la cinta se convierte en satisfactorio.

Si que es cierto que en segundo tercio de la película hay un momento en el que nuestro nivel de interés llega a bajar. Es porque el recurso de la narración se guarda alguna de las cosas que, tal vez, nos hubiese venido mejor conocer antes. Pero el film tiene una duración tan escueta, que enseguida retoma los ingredientes necesarios para hacernos entrar de lleno en el film.

Temas que nos harán pensar

Además, Distancia de rescate no se queda solo con esta historia interesante que funciona a las mil maravillas como entretenimiento, sino que además, pone ciertos temas encima de la mesa que el que quiera cogerlos, podrá hacerlo y tener una gran conversación al finalizar la película. Fue una de las cosas que a mí más me costó: la vi solo en el festival de cine de San Sebastián y no pude comentarla con nadie. Ahora lo hago con vosotros, y menuda liberación.

Uno de los temas más claros es la maternidad, todo lo que estamos dispuestos a hacer por nuestros seres queridos. Creo que la película nos pone una situación clara y nos obliga a posicionarnos. Y aunque haya soluciones que no podemos ni plantearnos, el film nos obliga a tomar partido. Igual que en temas como la ecología, el cuidado de la familia, o hasta a dónde llegaríamos para proteger a alguien que acabamos de conocer. Algo que se transmite también genial es la fascinación que podemos sentir por algunas personas. Todo ello, con una buena historia, y además, con una mezcla de géneros que funciona muy bien.

También podemos apreciar cómo se trata el tema de la desconfianza, incluso por la gente más cercana a nosotros. Puedo hasta intuir una metáfora del cambio de la niñez a la adolescencia, con todo el miedo que eso puede causar en unos padres. 

La fusión de géneros en Distancia de Rescate

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Distancia de rescate | Imagen cedida por Netflix

En ningún momento de la película es fácil etiquetarla con un género concreto, y a pesar de ser un batiburrillo de elementos, el coctel que supone Distancia de Rescate es maravilloso. Desde luego lo que destaca por encima del resto es un drama familiar, en el que dos mujeres comparten su relación con sus hijos y además, maridos. Ver cómo ellas se hacen cargo por distintos motivos, pero que al final el resultado es el mismo, es una de las cosas más remarcables.

Pero la película tiene tintes de terror, aunque no llega a usar el recurso del susto, por ejemplo. Pero sí usa su iluminación oscura en ocasiones, usa el tema paranormal, la brujería… Esto apoya al film cuando quiere trasladarnos la metáfora de los miedos, y lo consigue a la perfección. La atmósfera turbia, inquietante, es sin duda efectiva. Igual que el suspense, que se respira a cada momento.

Dos mujeres fuertes al frente

María Valverde encarna a la protagonista, que en una película como Distancia de Rescate es importante tener alguien a quien seguir, para sentir sus emociones. Sentimos su nerviosismo, su frustración, y al final, su miedo. Eso es gracias a la dirección, pero también gracias a su interpretación. Aunque le da un gran apoyo su compañera Dolores Fonzi, que creo que encarna al personaje de la vecina de manera mágica.

Un personaje complejo pero fascinante. Cercano y misterioso. Entendemos la fascinación que Amanda siente por esta misteriosa mujer. Aunque no compartamos su superstición, entendemos su motivación para las decisiones que toma: es visceral, y sus lágrimas y manera de narrar lo ocurrido en su pasado nos hace empatizar instantáneamente con ella. Sin duda creo que su interpretación es muy digna de tener en cuenta.

Apartado técnico de Distancia de Rescate

Creo que la fotografía consigue que la poética de la voz en off que nos acompaña a lo largo de la película se acentúe de manera considerable. Sin duda la elección de planos no es aleatoria, y su cohesión con lo dicho es genial. Los desenfoques, sus primeros planos… tiene unos cuantos recursos muy interesantes.

Pero sin duda el diseño de sonido es lo mejor. En la sala de cine puede apreciarlo, y los sonidos que van acompañando esa voz en off, esas escenas de corte terrorífico, y sobre todo, esas transiciones al silencio, esas respiraciones… Una banda sonora, tanto en la música como en todo lo demás, que merece la pena ser disfrutada más de una vez.

Una película para todos

Al final, encontrar el equilibrio entre una buena historia de género, entretenida y directa, la frescura en el lenguaje cinematográfico, y poner temas interesantes encima de la mesa no suele ser tarea fácil. Distancia de Rescate lo consigue, y es de aplaudir. Con grandes interpretaciones, un apartado técnico disfrutable y una narración ágil, la película es más que disfrutable, y lo mejor, que puede formar parte de las conversaciones posteriores por muchos motivos. Ojalá la distancia de rescate entre el cine y el público nunca crezca demasiado

4/5 - (1 voto)