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Críticas de cine

Don´t Make Me Go: un drama lacrimógeno difícil de rescatar

El nuevo road-trip dramático de Amazon

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1.5/5

Relaciones paterno-filiales, reflexiones sobre la vida y las decisiones que tomamos en favor de nuestros seres queridos son algunos de los temas que explora sin mucho acierto Don´t Make Me Go, un road-trip dramático que llega a la plataforma de Amazon Prime Video el 15 de julio.

Tráiler y sinopsis de Don´t Make Me Go

tráiler de don´t make me go | amazon prime video

Max Park (John Cho) es un vendedor de seguros y padre soltero que lleva una vida cotidiana junto a su hija adolescente Wally (Mia Isaac). Durante una consulta médica, Max se entera de que padece una enfermedad terminal. Esto lo impulsa a llevar a Wally en un viaje desde California a Nueva Orleans, bajo el pretexto de asistir a una reunión universitaria, pero con la intención de crear últimos recuerdos con ella y reunirla con la madre que los abandonó tiempo atrás.

Crítica de Don´t Make Me Go

La premisa de esta cinta dramática no presenta ningún tipo de novedad en su estructura básica ni es el colmo de la originalidad. Un drama sentimental que se convierte en un road-trip por varios rincones de Estados Unidos y en el centro, una relación de padre-hija que evoluciona y se fortalece a través de circunstancias trágicas. Es una historia que ya ha sido contada muchas veces, pero que cuenta con un nicho de espectadores y asiduos al género listos para disfrutar de ella, una vez más. Lamentablemente, a pesar de contar con las señas características tradicionales y un desarrollo aceptable, la película opta por desviarse del camino habitual en su tramo final y presenta un giro, que en vez de resultar audaz, se siente forzado y anticlimático.

Algunas virtudes de Don’t Make me go

Para empezar, hay que destacar la actuación de John Cho (Star Trek, Searching) como Max. El actor coreano-americano logra capturar todo el bagaje emocional y los sentimientos encontrados que conlleva la situación en la que se encuentra su personaje. Cho le aporta humanidad a Max a través de pequeños gestos y expresiones que nos adentran el mundo interno del personaje. Además, logra ser convincente como un padre soltero que se desvive por su hija y quiere lo mejor para ella. Es una interpretación llena de emotividad y matices que se configura como otra muestra del talento que posee el actor de Searching.

La fotografía de la película, a cargo de Jaron Presant, contiene algunas imágenes memorables durante el viaje de Max y Wally, como una lluvia de meteoritos en el cielo de Texas y planos generales de las carreteras norteamericanas que componen una hermosa postal. Menos efectivo resulta el aspecto de telefilm que ostentan las escenas iniciales y el excesivo uso de primeros planos para agregar dramatismo en momentos cruciales de la historia.

Los mensajes de empatía, unión familiar y vivir la vida al máximo en el tiempo que nos queda son siempre bienvenidos y pueden resonar en la mayoría de los espectadores, aunque se vean desdibujados en la conclusión del relato.

Los intertítulos, presentes a lo largo de la cinta para identificar los lugares por los que pasan nuestros protagonistas son dinámicos y su diseño colorido es agradable a la vista.

Una ejecución irregular con final tramposo

El guión de Vera Herbert es el elemento responsable de que la película se convierta en una experiencia fallida. Durante sus primeros compases, la historia no logra adquirir una personalidad propia y la presentación de los personajes se antoja rutinaria y soporífera, con algunos secundarios de relleno que chirrían bastante, como el interés romántico de Max, una poco creíble Kaya Scodelario y los amigos de Wally, adolescentes retratados de manera plana y con diálogos impostados.

A partir del diagnóstico de Max y el inicio del viaje central es que la producción comienza a despuntar y el interés por los personajes aflora. La estructura de Herbert sigue el esquema tradicional de las narrativas coming of age y los viajes de carretera, con reflexiones de sobra conocidas pero que funcionan razonablemente bien y mantienen un ritmo fluido. El problema más notorio en este tramo es Isaac que no logra dotar de vida a Wally y su inexpresividad constante le resta potencia a su arco dramático.

Para su tramo final, el guión de Herbert alcanza su punto más bajo con la introducción de un giro grotesco, que hace naufragar a la historia por completo y contradice los aspectos más importantes de la historia, además de establecer un tono irregular para las últimas escenas, sin espacio para la redención.

En conclusión…

Don´t make me go trata ser un drama conmovedor y presentar mensajes positivos que tengan un gran calado en los espectadores, pero ese esfuerzo se ve destruido por un guión irregular y un giro final que elimina todos los aspectos destacables de la producción. Un despropósito.

Soy venezolano, tengo 24 años. Licenciado en Comunicación Social, mención Guionismo y Producción Audiovisual. Aficionado del cine y la literatura.

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