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Críticas de cine

‘El imperio de la luz’: un drama romántico interracial en la Inglaterra de los años 80

La cinta cuenta con la actuación de Olivia Colman y Michael Ward en los papeles protagonistas

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3.5/5

El cineasta británico Sam Mendes dirige El Imperio de la luz, un drama romántico interracial en la Inglaterra de los años 80.

La cinta cuenta con la actuación de Olivia Colman y Michael Ward en los papeles protagonistas, acompañados por Colin Firth y Toby Jones.

El imperio de la luz pudo verse por primera vez en el Festival de Telluride en Estados Unidos, dividiendo a la crítica especializada, y llegará a las salas españolas el próximo tres de marzo.

El imperio de la luz y el cine

TRÁILER EL IMPERIO DE LA LUZ | 20TH CENTURY STUDIOS

El imperio de la luz es un drama romántico orquestado alrededor de un viejo cine del sureste inglés. El equipo de producción hizo un gran trabajo de remodelación para convertir el Dreamland Margate Cinema real en el Empire que aparece en la película.

Ese cuidado trabajo era esencial para un historia en la que el cine se convierte en un personaje más. Un organismo que establece una especie de relación simbiótica con los trabajadores que recorren sus salas y pasillos.

Hay un halo de romanticismo hacia el séptimo arte flotando en la atmósfera de la película. Canalizado fundamentalmente a través de la figura de Toby Jones (The Wonder), que interpreta a un proyeccionista apasionado por su trabajo.

La construcción de su personaje nos recuerda al Alfredo que interpretaba Philippe Noiret en la fantástica Cinema Paradiso de 1988. De hecho, en El imperio de la luz hay una escena muy parecida a la mítica sesión privada de la que Totó disfruta en el clásico de Tornatore y que forma ya parte de la historia del cine.

Aquí es donde surgen algunas de las desavenencias entre los críticos especializados. Este homenaje al cine de Mendes es mucho menos emotivo, significativo y poderoso que otros muchos vistos con anterioridad en la sala de un cine.

El desequilibrio argumental

La relación entre los personajes de El imperio de la luz se ve interrumpida de vez en cuando por un esfuerzo algo impostado por contextualizar un período histórico concreto. La crítica social de los convulsos 80 en Inglaterra parece una película diferente y las alusiones a esos conflictos no hacen sino interrumpir la fluidez de la historia que de verdad nos interesa.

El guion de Mendes se queda a medio camino entre un simple rótulo indicándonos el lugar y la fecha para situarnos y un desarrollo más conciso de la sociedad de la época. La sensación que nos provoca es la de presenciar el nacimiento de otra historia que no se ha sabido terminar o desarrollar como merece.

El romance entre Hilary y Stephen tiene el atractivo suficiente como para no necesitar nada más y todo añadido funciona más en contra que a favor de la cinta.

El gran valor de El imperio de la luz

Lo más destacable de El imperio de la luz son las actuaciones. Especialmente la de su actriz protagonista Olivia Colman. Su personaje está lleno de matices y la actriz se ve obligada a desplegar todo un repertorio de estados de ánimo que van desde la depresión hasta la euforia menos contenida. La intérprete británica, ganadora de un Oscar por La favorita en 2018, es un valor seguro.

El ganador al BAFTA a estrella emergente en 2020 Micheal Ward también nos regala una actuación convincente. El atractivo actor jamaicano no lo tiene fácil al lado de Colman y, sin embargo, sale airoso en el lance.

Completan el reparto un despreciable manager interpretado por el veterano actor Colin Firth, también con un Oscars en sus vitrinas por El discurso del rey en 2011, y un entrañable proyector, apasionado por su trabajo, al que da vida Toby Jones.

El gran trabajo de Roger Deakins

Esta es la quinta colaboración entre Mendes y Deakins tras Jarhead, Revolutionary Road, Skyfall y 1917 (con la que ganó un Oscar). Deakins es uno de los directores de fotografía más reconocidos del panorama actual y sabe dejar su sello en todo lo que hace.

El cineasta británico, habitual colaborador de los hermanos Coen y de Villeneuve, convierte el cine Empire de la película en un espectáculo visual. Su manejo de la luz, de la composición y los colores elevan la película a un plano formal de lo más atractivo.

Nuestra valoración de El imperio de la luz

El imperio de la luz de Sam Mendes no es una película redonda. Ni siquiera se sitúa entre las mejores de su filmografía pero, en nuestra opinión, sus cosas positivas destacan por encima de algunos de sus defectos.

A su favor, unas actuaciones brillantes, una historia emotiva y el magistral trabajo de fotografía de Roger Deakins.

En contra, un guion no demasiado original que se ve interrumpido, en ocasiones, por algunos elementos disruptivos.

Para soy de cine, El imperio de la luz tiene los argumentos suficientes para contrarrestar algunas de las críticas que ha recibido y hacer que merezca la pena pagar el precio de una entrada de cine.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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