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Críticas de cine

El otro guardaespaldas 2 | Crítica

Guardando espaldas y… entretenimiento

Publicado hace

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Cuatro años después del estreno de El otro guardaespaldas nos llega una secuela con todo lo que ello implica. A veces, hay que acudir al cine libre de prejuicios. En una temporada en la que los reboots, remakes y secuelas nos bombardean desde todos los ángulos a los que consiguen llegar, es importante hacer un ejercicio de paciencia y quitarse las ganas de querer ver guiones nuevos. Aunque, en esta ocasión, a pesar de ser una secuela, el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos de El otro guardaespaldas 2 (The Hitman’s Wife’s Bodyguard) no está del todo mal. ¿Merece la pena esta película? Depende, y a continuación os cuento la razón.

Una buddy movie llena de acción

TRAILER DE “EL OTRO GUARDAESPALDAS 2” | VERTICE CINE

Michael Bryce, guardaepaldas sin licencia, y Darius Kincaid, asesino a sueldo, vuelven a juntarse para llevar a cabo una nueva misión. Nuestro protagonista, interpretado por Ryan Reynolds, se ha quedado sin licencia gracias a los acontecimientos del primer film. ¿Es necesario haberla visto para disfrutar esta? Como siempre, le da dimensión y continuidad. Pero en realidad, con la primera secuencia nos ponen perfectamente en contexto y nos enteramos de todo igualmente.

Mientras Bryce se toma un año sabático en Italia, Sonia Kincaid, la mujer del sicario, le encuentra para pedirle ayuda en el rescate de su marido, que ha sido secuestrado por la mafia. Sin duda este extraño trio nos llevará por un camino de diversión. El punto de partida es interesante: un griego interpretado por Antonio Banderas quiere destruir toda Europa para salvar únicamente Grecia, y su plan, lo cierto, es que es interesante. A partir de ahí la comedia de enredos va tomando relevancia y esto se queda en un segundo plano, pero no se puede negar que esa primera parte tiene su aquel.

‘El otro guardaespaldas 2’ cuenta con un cast de lujo

Este trio protagonista funciona sobre todo por sus tres actores: Ryan Reinolds, Samuel L. Jackson y Salma Hayek. Los primeros ya compartieron mucho metraje en la primera entrega, y lo de Hayek fueron unos pocos minutos, pero aquí, sin duda, es el personaje más explosivo. Continuamente en el limite de la verosimilitud, con chistes excesivos: al inicio cuesta entrar y creérsela, incluso me llegó a incomodar. Curioso que según avanzaban los minutos y conseguí dejarme llevar, algunas de sus líneas de dialogo, incluso las que se escuchaban de fondo mientras en primer plano ocurría algo más, son las que más me han gustado. Su manera de expresarse y todos los tacos que suelta son sin duda su punto fuerte.

¿Sorprenden las interpretaciones?

Ryan Reinolds mantiene el nivel de humor contenido (aunque a veces se le olvida esta estrategia) y deja en manos de la situación que la comedia funcione. Tiene carisma, y consigue que nos preocupemos por él, aunque en la película esta empatía no sea del todo necesaria. Es más, hay un momento en el tercer acto en el que los dos protagonistas toman una decisión horrible que me puso los pelos de punta, a mí, que estoy acostumbrado al humor negro y me hace mucha gracia. El problema es que el tono del personaje de Bryce estaba en 1, digamos, y en ese momento sin esperarlo pasa al 9, y claro, sorprende, pero me llevé las manos a la cabeza. Sigo sin saber si me gustó esa decisión a la hora de hacer crecer el personaje.

Samuel L. Jackson como Darius Kincaid, sabe muy bien lo que la gente quiere ver de él, y eso hace que reconozcamos a la perfección lo que hace. Aún así, teniendo en cuenta que este encasillamiento no suele convencerme, en esta película le pega muy bien al personaje, y ese contrapunto con nuestro protagonista funciona. Coincide en pantalla con Morgan Freeman, que como curiosidad, es la primera vez que esto ocurre. El personaje de Freeman es muy divertido, y cuando aparece en pantalla, en la sala se notó una energía diferente. 

El entretenimiento y la honestidad de El otro guardaespaldas 2

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El otro guardaespaldas 2 | Imagen cedida por Vértice Cine

Desde el primer momento el film nos da lo que promete: acción y chistes. Eso, no se lo podemos negar. Algunos chistes llegan más que otros. Algunas referencias cinéfilas son graciosas. Algunos chistes sacan carcajadas, otros sonrisas culpables, y otros no nos funcionan demasiados. Pero lo importante es que los hay, que muchos están muy bien metidos, y que una vez entras, todo fluye de una manera orgánica extraña: el guion es simple, previsible, pero nos dejamos llevar por el disfrute que supone todo lo demás.

El ritmo es trepidante, y ya desde el principio la espiral de cambios en la trama nos mantienen de un lado a otro, de persecución en persecución, con un montaje ágil. El guion de Tom O’Connor, Brandon Murphy y Philip Murphy es honesto, y eso siempre es de agradecer. “Siéntate, mira, no pienses más allá, déjate llevar por lo que ves en pantalla”, y eso, en mi, ha surtido efecto.

La dirección de Patrick Hughes en El otro guardaespaldas 2 es cohibida, no vemos demasiado su mano elevando la batuta, no le vemos mover los hilos. Destacar sobre todo la decisión de las canciones en las escenas de acción, que hace, si cabe todavía, que sean más épicas y disfrutables. Ese tono que le resta relevancia a lo que pasa hace que queramos ver más y estemos con una sonrisa. Le resta tensión, sí, pero, ¿la necesitamos?

Los efectos, disfrutables y justos

En general, las coreografías son intensas y divertidas, con el nivel justo de violencia gráfica: hay sangre, sin llegar a ser explicito del todo. Las explosiones, los accidentes de coche, todo, funciona y nos mantiene pegados a la butaca. Sin embargo, hay un par de momentos en los que vemos el truco, vemos casi el ordenador que ha hecho el efecto, y a mi me sacó del film: no como para querer bajarme del barco, pero sí como para pensar en ello. Hay en concreto un atropello que me hizo, nuevamente, llevarme las manos a la cabeza, pero esta vez tengo claro que fue porque no me gustó.

De todos modos, las persecuciones en esas localizaciones italianas, entre otras, hacen que visualmente el film sea una delicia. Muchos de los paisajes nos hacen dar un genial paseo por la Toscana italiana y esto tiene su efecto negativo: a veces apetece salir de la sala y coger un avión. Tras todo este tiempo de pandemia, una película como esta despierta al viajero que llevo dentro. Pero en cuanto a la película, esto le da una calidad muy interesante: siempre tenemos algo en el entorno de las escenas que hace que merezca la pena seguir mirando.

Entretenimiento de primera clase

El otro guardaespaldas 2 es honesta: promete diversión y acción, y eso lo tiene. Con un guion plano pero un cast de lujo, Patrick Hughes consigue que los 110 minutos de metraje funcionen a la perfección, con algún efecto regulero y algunos chistes forzados, pero que en una balanza, nos entretendrá y hará pasar un muy buen rato. A cada uno le toca juzgar qué clase de día tiene y qué le apetece ver, pero no se puede juzgar a la película por tus expectativas. Hay veces que es importante proteger el entretenimiento, y contratar a Michael Bryce para ello, a priori, no me parece una mala opción. 

Fecha de estreno: 16 de Junio