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Críticas de cine

El precio de la venganza: un “todo mal” directo a vídeo

La película cuenta con actores como Thomas Jane, el ex boxeador Mike Tyson y Bruce Willis

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1/5

El cineasta neoyorkino Jared Cohn dirige El precio de la venganza, un thriller de acción en el que un padre se toma la justicia por su mano.

La película cuenta con actores como Thomas Jane, el ex boxeador Mike Tyson y Bruce Willis.

La cinta, como la mayoría de las que ha dirigido Cohn hasta la fecha, se distribuyó directamente en vídeo y en televisión por cable en Estados Unidos y fue machacada por la crítica especializada.

Un guion de lo más incoherente y absurdo

TRÁILER DE EL PRECIO DE LA VENGANZA | YOU PLANET

Imagino al propio Cohn intentando venderle la idea a algún productor estadounidense. El director le diría que ha escrito una historia en la que matan a una adolescente y su padre busca venganza. El productor le pediría que le contase algo más y Jared se encogería de hombros. Fundido a negro.

Eso es El precio de la venganza, una idea más que sobada por la industria, desarrollada sin imaginación y llena de agujeros argumentales.

Las decisiones de los personajes se acercan a lo absurdo y nunca entendemos el por qué de lo que está sucediendo. Ocurre desde el mismo comienzo con la muerte de una adolescente, aparentemente gratuita, cuyo motivo esperamos con interés. Una explicación que nunca llega.

Todo en el guion de Cohn es gratuito y avanza de casualidad en casualidad hasta la venganza final.

Leer el nombre de Jared Cohn nos daba pistas

Las películas de Cohn suelen ir directas a vídeo, a canales de televisión de esos que se incluyen gratis en la televisión por cable o a supermercados.

Es decir, uno puede ir a hacer la compra y llevarse, entre el pan y los huevos, películas como Little Dead Rotting Hood (2016) o Halloween Pussy Trap Kill! Kill! (2017).

El bueno de Jared empezó su carrera como actor en películas malas de terror que no llegan ni a serie B (más de treinta) y la continuó dirigiendo un gran número de títulos para The Asylum. La productora es famosa por meter prisa, dar poco dinero y no importarle el resultado final de sus productos. Suele además, utilizar títulos parecidos a blockbusters actuales para ver si algún despistado compra sus películas. Estos “Mockbusters” incluyen títulos como Transmorphers o Virgen a los 18, para que os hagáis una idea.

Con ese currículum, uno no podía esperar nada bueno. Ni siquiera, sabiendo que Jared Cohn intentaba ponerse serio y dar un pequeño giro a su carrera.

El precio de la Venganza y sus actores

Brian Costello, uno de los críticos de referencia en Estados Unidos, dijo que “cuando Sir Mike Tyson presenta la actuación más seria y convincente en una película, sabes que estás en problemas.

Nadie está bien en El precio de la venganza. El desarrollo de los personajes tampoco ayuda. Malos malísimos estereotípicos y sin dobleces e histriónicos hasta la saciedad.

El único que parece esforzarse por tener una actuación creíble es Theo Rossi pero su personaje es tan exagerado que acaba convirtiéndose en algo esperpéntico.

El pobre Bruce Willis, ya retirado por culpa de la afasia que afecta a su capacidad de entender y comunicarse, bastante hace. El actor se ha dedicado a cobrar un dineral por participar en películas destinadas a ir directamente a vídeo y con la condición de no estar más de quince minutos en pantalla. Muchos directores han aprovechado esta oportunidad para trabajar con un actor mítico de Hollywood aunque fuera en sus horas bajas. Sus papeles se han modificado, sus líneas reducido y han tenido que dictarle sus frases por un pinganillo. Todo un esfuerzo que ha terminado en una retirada prematura.

Valoración de El precio de la venganza

Soy consciente de lo difícil que es conseguir terminar una película y de la cantidad de personas que están involucradas en cada proyecto. Solo por eso, cualquier producción merece ser tratada con respeto.

Dicho esto, nada funciona en El precio de la venganza. El guion de Cohn parece haber sido escrito en diez minutos cogiendo estereotipos al azar de una bolsa. Los personajes no son nada más que clichés y sus motivaciones son inexplicables cuando no ridículas.

Las actuaciones tampoco ayudan. Los actores deambulan incómodos por la fina línea que separa la intensidad emocional del histrionismo.

Ni siquiera es una de esas películas malas que nos gusta ver de vez en cuando porque resultan divertidas. En cualquier película siempre hay algo rescatable. Una escena, un personaje, una frase de diálogo que destaque por encima del mediocre conjunto. Aquí nos ha sido imposible. Como diría mi compañero Lionel Marrero, “todo mal”.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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