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Críticas de cine

Ellas hablan: Empoderamiento femenino

La cineasta canadiense Sarah Polley vuelve a la dirección, diez años después de su último trabajo, con Ellas hablan.

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La cineasta canadiense Sarah Polley vuelve a la dirección, diez años después de su último trabajo, con Ellas hablan.

El guion de la propia Polley adapta la novela del mismo nombre escrita por Miriam Toews en 2018, que se inspiró a su vez en una historia real ocurrida en Bolivia entre los años 2005 y 2009.

La película se estrenó en el pasado festival de cine de Telluride y ha sido una de las grandes sorpresas en las pasadas nominaciones a los Oscars, en los que competirá por hacerse con la estatuilla a mejor película y mejor guion adaptado.

La cinta podrá verse en los cines españoles el próximo 17 de febrero.

La voz de Sarah Polley

Sarah Polley es una figura muy relevante en su país. Reconocida por su labor social y su compromiso mucho más allá de la industria cinematográfica. De hecho, en el año 2013 fue condecorada con La Orden de Canadá, uno de los mayores reconocimientos oficiales otorgado a civiles en el país norteamericano.

La actriz, guionista y directora, conocida por su activismo político, usa ese estatus para agitar conciencias. Ellas hablan es todo un ejemplo de lo necesario de su voz en una industria en la que la igualdad está aún dando los primeros pasos. Lo es porque, a pesar de estar basada en un acontecimiento real, su mensaje puede ser extrapolado a muchos lugares y situaciones. Que Sarah Polley haya decidido contar esta historia no es una casualidad.

El elenco de Ellas hablan

La cinta de Sarah Polley está llena de caras conocidas. Empezando por la veterana y oscarizada actriz Frances McDormand que también realiza labores de producción. La acompañan la neoyorkina Rooney Mara (Los hombres que no amaban a las mujeres), Claire Foy (The Queen) y la irlandesa Jessie Buckley, a la que vimos en la maravillosa Men de Alex Garland.

Todas las actuaciones son solventes y sus personajes están bien definidos a través de su intercambio dialéctico. Sus posturas iniciales reflejan los distintos puntos de vista que tienen a la hora de abordar el problema: quedarse y perdonar, quedarse y luchar o huir. Unas posturas que se irán acercando a medida que avance la trama.

La dura realidad de Ella hablan

La colonia Manitoba en Bolivia es una comunidad menonita cristiana anabaptista fundada en 1991. Sus cerca de dos mil habitantes llevan una vida austera, visten ropas discretas y no usan coches o electricidad.

En el año 2009 la comunidad Manitoba dejó de ser discreta para convertirse en el foco mediático del país. Durante cuatro años, algunos hombres menonitas rociaban sedante para animales a través de las ventanas de las viviendas para abusar de las mujeres que las habitaban. Unas víctimas comprendidas entre los 3 y los 65 años.

La película de Polley, sin embargo, no se centra en los perturbadores hechos sino en las conversaciones que mantienen las mujeres de la comunidad, una vez revelado lo que está sucediendo, y en las que tienen que tomar una decisión sobre cómo reaccionar ante los ataques recibidos.

El mensaje universal de Ellas hablan

Cuando escuchamos algunos de los diálogos de Ellas hablan no podemos evitar pensar en la universalidad de su mensaje. Muchas de las reflexiones que este grupo de mujeres menonitas comparten pueden ser extrapolables a otro tipo de situaciones y épocas, incluida, por supuesto, la actual.

Cada vez son más las personas que alzan su voz contra las injusticia de una industria a la que aún le queda mucho camino que recorrer en pos de la igualdad. Recordemos, por ejemplo, la polémica que rodeó a Top Gun: Maverick al dejar fuera a Kelly McGillis o el caso de Harvey Weinstein, la parte visible de un iceberg que ocultaba una enorme masa de abusos bajo el agua.

Tras el movimiento #MeToo que sacudió Hollywood en 2017, la meca del cine occidental decidió realizar una encuesta a sus trabajadoras. De las casi 10.000 personas que respondieron, cerca de un 67 por ciento de las mujeres reportaron haber experimentado algún tipo de acoso durante los 12 meses anteriores a la encuesta.

A nombres como el de Rose McGowan o Ashley Judd, que fueron apartadas por denunciar lo que se cocía en los despachos, pronto se unieron otros como el de Alyssa Milano o Selma Blair. Todas decidieron dar un paso adelante y contar sus traumáticas experiencias. Lo mismo que hacen las protagonistas de Ellas hablan.

Reuniones catárticas en pos de la búsqueda de una sanación colectiva a través de la acción y la solidaridad.

El manido debate de siempre

Ellas hablan será atacada por toda esa masa enfurecida que considera adoctrinamiento todo aquello que no se ajusta a su concepción del mundo y que suele tener que ver, casi siempre, con temas de género. Ya hemos leído alguna crítica en esa línea. Hay todo un debate político, a veces en el barro, en torno a la imposición de ideologías a través de la educación y los medios de comunicación.

Para nosotros, adoctrinar es pretender ser objetivo cuando en realidad se está intentando transmitir un punto de vista sesgado. Sarah Polley nunca ha escondido sus creencias ni ha dudado a la hora de compartir abiertamente sus opiniones. Desde esa posición clara y firme es desde la que comparte sus trabajos con el mundo. No engaña a nadie. Es trabajo del espectador decidir si compra ese mensaje o no.

Nuestra valoración de Ellas hablan

El título lo deja bastante claro. Más, si lo leemos en su idioma original: Women Talking (Mujeres hablando). La película de Sarah Polley es un ejercicio reflexivo, una catarsis colectiva, a través del diálogo. Lo decimos porque al salir de la sala alguien protestaba diciendo que la película eran solo mujeres hablando. No esperéis explosiones, ni saltos en paracaídas desde rascacielos en llamas.

¿Significa eso que la película es insufrible? Para nada. El desarrollo de los personajes a través del diálogo, el empoderamiento que surge del drama compartido, las grandes actuaciones y la universalidad de su mensaje hacen que la película merezca la pena.

Es una de esas películas a las que tenemos que acudir con la mente abierta y con la empatía desempolvada. Algunos serán incapaces de despojarse de prejuicios ideológicos y verla como lo que es: un hecho real con el que explorar las discriminaciones de nuestra sociedad actual. Si no os interesa el tema, ni lo intentéis.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de las novelas "Las sombras que fuimos" y "Los alterados". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)