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Críticas de cine

Estados Unidos: El peliculón, una disparatada reescritura de la historia

Netflix estrena este largometraje de animación para adultos dirigido por Matt Thompson que no dejará a nadie indiferente.

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Cierra los libros de texto, no busques en Wikipedia, ignora a tus profesores de historia y desconecta tu cerebro de la realidad racional durante algo más de hora y media. Aquí llega George Washington, padre de los Estados Unidos de América, con su cuadrilla para rescatar la patria de las barras y estrellas de las sucias manos de los tiranos imperialistas británicos.

Estados Unidos: el peliculón es la nueva película animada adulta recién aterrizada en Netflix que aborda la famosa guerra de la independencia de forma satírica, ácida y absurda. Aquí nada sigue la lógica establecida, y tanto la anacronía como las múltiples licencias acompañan al espectador de principio a fin. Una loca y sangrienta comedia que supone el debut de Matt Thompson como director de un largometraje.

La historia contada de forma alternativa

Un fornido George Washington (Channing Tatum) reclutará un variopinto escuadrón suicida con el fin de vengar a su querido amigo Abe Lincoln y liberar el país de las garras del téadicto tirano imperial. Poco importa que sus armas sean unas cuchillas propias del mismo Lobezno, o que utilicen metralletas AK-47 (muy propias de finales del siglo XVIII). Tampoco parece muy descabellado que le acompañen un Paul Revere convertido en centauro robótico o que Thomas Edison sea una mujer asiática; y que juntos se enfrenten a un ejército starwarsiano de rojas cabinas telefónicas.

Unidos a Tatum, que es además productor de la cinta, prestan también su voz al elenco actores destacados. Entre ellos encontramos a Jason Mantzoukas (Sam Adams), Olivia Munn (Thomas Edison), Bobby Moynihan (Paul Revere), Andy Samberg (Benedict Arnold) o Simon Pegg (Rey Jacobo).

¿Quieres disfrutar de Estados Unidos: El peliculón? Olvida todo lo que sabes

Sin embargo, este deliberado batiburrillo de clichés, estereotipos, parodias y disparates se percibe algo comedido. Y es que el humor, aunque picante, dista de ser inteligente o mordaz. Tampoco parece que esta fuese la intención, pero quizá habría concedido un pequeño salto adicional de calidad.

Sea cual fuere el fin último de este gamberro filme, está claro que cumple con la función de entretener al espectador y hacerle pasar un buen rato, a la vez que ridiculiza la sociedad estadounidense y los aires de grandeza de sus líderes, inmutables desde el primero hasta el cuadragésimo sexto presidente. Tampoco faltan referencias culturales, literarias y cinematográficas. Estos son acogidas con el entusiasmo propio de una cultura pop ambientada hace casi doscientos cincuenta años.

Puedes ver Estados Unidos: el peliculón en Netflix

Traductor y corrector. Cinéfilo nostálgico. Siempre nos quedará Berlín.