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Críticas de cine

Crítica de La Bruja (2015), de Robert Eggers

Uno de los referentes del terror indie contemporáneo

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5/5

La Bruja, ópera prima como director de Robert Eggers, llegó a los cines en 2015 para demostrar que un cineasta de marcado carácter estilístico e interesado en contar historias que se cuecen a fuego lento había llegado para quedarse. Su primera película como realizador asentó las bases de su filmografía a la par que nos permitió descubrir a la hoy mundialmente famosa Anya Taylor-Joy.

Bajo el sello de A24, productora que no suele dejar indiferente a nadie, se puede descubrir en La Bruja el gusto por la narración pausada, por la fotografía más exquisita y por unos personajes alejados de lo convencional. Todo ello acompañado por elementos propios del mejor terror contemporáneo, lo que da como resultado una de las óperas primas más interesantes que se han podido ver en los últimos años.

Crítica de La Bruja

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La Bruja | Universal Pictures

La trama nos lleva hasta la Nueva Inglaterra de 1630. Allí, una familia es expulsada de la colonia en la que viven, viéndose obligados a mudarse a la linde del bosque. El matrimonio y sus hijos, influenciados por sus férreas creencias religiosas, pronto son testigos de acontecimientos extraños. La desaparición del recién nacido de la familia siembra la duda y la desconfianza, así como invita a pensar en que los rumores sobre una bruja que habita el bosque son reales.

Puro Horror Folk

Eggers se sirve de pocos artificios y demuestra un dominio total del ritmo aprovechando un guión escrito por él mismo, donde cada frase y cada situación está medida para que el espectador viva el crescendo de la historia de la misma forma que lo hace la familia, especialmente Thomasin, el personaje interpretado por Taylor-Joy. Como sucede en otras producciones de terror independientes actuales, La Bruja hace énfasis en la atmósfera y aprovecha el excelente trabajo de sus intérpretes para que todo resulte lo más aterrador posible.

Junto a Anya Taylor-Joy encontramos a unos muy inspirados Ralph Ineson y Kate Dickie en la piel de William y Katherine, los entregados padres que verán puestas sus creencias patas arriba por los hechos que se suceden en sus tierras. Unos hechos que Eggers extrae del folklore de la zona y de las leyendas que aún a día de hoy circulan por Nueva Inglaterra. Si a eso le sumamos la sugestión que puede generar aquello que no se muestra, descubrimos una historia perturbadora que nada tiene que ver con los sustos imprevistos o las subidas de volumen indiscriminadas del terror más popular.

A todo lo anterior conviene sumar el sobresaliente trabajo que realiza Jarin Blaschke en la dirección de fotografía. Buena parte del éxito que supone La Bruja para el cine moderno, sin importar el género, reside en la tremenda calidad de todos sus apartados técnicos. Algo que, por suerte para los amantes del terror, parece que varios directores y directoras actuales cuidan con mucho mimo.

En definitiva…

La Bruja es una obra sobresaliente que consigue enganchar a quien se deja atrapar por el gran trabajo de los actores, la atmósfera opresiva y la apuesta formal de un Robert Eggers que ya apuntaba muy buenas maneras con su primer largometraje. Crear en el espectador la idea de que algo va mal durante toda la trama es una cuestión digna de elogio y Eggers consigue todo lo que se propone jugando con una puesta de largo redonda que se convirtió tras su estreno en uno de los referentes del terror indie contemporáneo.

Periodista. Amante del cine en todas sus formas y colores.

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