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Críticas de cine

La Maternal: El fin de la inocencia

La directora de ‘Las niñas’ nos ofrece una obra sin efectismo

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3.5/5

Tras su premiere en el Festival de San Sebastián, La Maternal llegará a las salas españolas el próximo 18 de noviembre de la mano de Bteam Pictures.

Pilar Palomero dirige su segundo largometraje tras irrumpir en el panorama cinematográfico español con su rotunda ópera prima: Las Niñas. La Maternal está protagonizada por Carla Quílez, Ángela Cervantes y Olga Hueso, entre otros.

Trailer y Sinopsis de La Maternal

TRAILER DE LA MATERNAL – BTEAM PICTURES

Carla tiene 14 años y es una joven desafiante y rebelde. Vive en un viejo restaurante de carretera en las afueras de un pueblo con su joven madre soltera mientras falta a clase y pasa las horas con su amigo Efraín. Cuando la asistenta social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, Carla ingresa en ‘La Maternal’, un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella. Juntas con sus bebés, se enfrentarán a este nuevo mundo de adultos para el que no les ha dado tiempo a prepararse.

Crítica de La maternal

Carla es un personaje rebelde, que anda a golpes con un entorno que no entiende su lenguaje. Abstraída en un mundo digital, sólo encuentra libertad en las redes sociales, en el baile y en los ratos de intimidad que pasa con su amigo Efraín. Cuando están juntos, juegan a ser adultos, ven pornografía, cometen actos vandálicos e incluso se descubren sexualmente el uno al otro. Estos, son síntomas de una desconexión sangrante con la realidad, más gris y deprimente que su propio escenario imaginario, lleno de estímulos y sin reglas. Sin embargo, pervertir dichas reglas a nuestro favor tiene un precio muy alto, siempre hay consecuencias.

Idiomas distintos

La interrupción de la inocencia es traumática, llega sin avisar, pero una vez lo hace, el tiempo no se para. La maternidad precoz, uno de los temas centrales de la cinta, arrebata con fiereza cualquier resquicio de ingenuidad en quiénes la viven en su propia piel, anulando la individualidad de criaturas que ni siquiera están formadas como individuos. La fragilidad que esconden estas madres es abrumadora, el ejercicio de reconstrucción que emprenden es titánico, ya que, en la mayoría de ocasiones vienen de contextos precarios y/o acompañados de maltrato y opresión patriarcal.

La Elipsis Invisible

El transcurso del tiempo es a veces imperceptible y otras asfixiante. En la infancia, este proceso es extremadamente difuso, la mayoría de niños desean hacerse mayores y mientras crecen, sueñan despiertos, anhelando una adultez que desconocen. En La Maternal, la elipsis es invisible, el tiempo avanza sigilosamente pero con contundencia, dejando atrás una inocencia pura que jamás volverá. Un ejemplo de esto se da en una magistral secuencia en la que la cámara panea lentamente hacia la izquierda mientras que los primeros rayos de sol del día irrumpen en la habitación. Con suma delicadeza (como una madre mece a su recién nacido), el deslizamiento del punto de vista nos permite poco a poco descubrir a Carla, en estado de duermevela, comenzando a ser consciente de que ya no es una niña.

Sin efectismos

Como ya hizo en Las Niñas, Pilar Palomero convierte al espectador en partícipe de su narración colocando la cámara en un entorno íntimo, de naturaleza casi voyeur. Su forma de rodar es común a la nueva ola de cineastas como Alauda Ruíz de Azua (Cinco Lobitos) o Carla Simón (Alcarrás), de enfoque naturalista y sin efectismos. En este caso, se aleja del realismo mágico de otras propuestas de sus compañeras para, por momentos, proponer un ejercicio más cercano a lo documental, sin alejarse de las formas cinematográficas. Uno de los instantes que representan este concepto con más fuerza en La Maternal es la introducción de los personajes en el centro de menores. En clave de presentación formal, todas las chicas relatan sus desgarradoras vivencias de forma absolutamente verosímil. Con tan sólo sus amargos testimonios y asépticos planos medios, logra crear una de las secuencias más emotivas y duras de todo el 2022.

Por encima del hombro

Palomero nos señala directamente de forma activa, nos pone en una tesitura incómoda. Es consciente de que sus personajes infantiles son irreverentes y por momentos, desagradables, pero, ¿quiénes somos nosotros para juzgarlos? La directora crea perfiles que se mueven entre la maldad y la bondad de forma arbitraria, movidos por sus pulsiones. Los adultos pretenden descifrar sus signos sin adentrarse en su territorio, lo cual resulta fallido. La única forma de acercarse a ellos es desde el cariño y la tolerancia, es injusto observarlos desde la superioridad. Después de todo, la crudeza ya les aguarda ahí fuera.

Realizador audiovisual, coleccionista de cine y analista de la temporada de premios. Siento auténtica pasión por lo cinematográfico y me dedico a divulgar sobre ello.

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