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Las épicas aventuras de Morph: Stop-motion fresco y divertido

David Sproxton y Peter Lord (Chicken Run: evasión en la granja) son los responsables de esta memorable serie en stop-motion.

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La animación stop-motion siempre me ha parecido de admirar. Una vez conoces el método tan alucinante con el que estas animaciones llegan a nuestras pantallas, aprecias mucho más que existan. Es más fácil disfrutarlo, porque por muy simple que sea el guion, aunque la historia no te importe, sin duda es fácil quedarse encandilado con la realización. Por eso he disfrutado de Las épicas aventuras de Morph: he vuelto a ser un niño por muchos motivos.

El personaje de Morph se creó en una serie de los años 80, dirigida por David Sproxton y Peter Lord. Este segundo fue el encargado de llevar a mi vida de niño Chicken Run: Evasión en la granja, un film que me marcó mucho y que a día de hoy sigo disfrutando con gran ilusión.

La verdad es que es fácil perderse hoy en día en el deseo de buscar complejidad emocional en los personajes, zambullirse en la oscuridad del ser humano y buscar proyectos que nos hagan reflexionar. Pero a veces se echa de menos dejarse llevar, no por la acción sin más, sino por la parte más relajada y simpática de la vida. Eso son Morph y sus amigos. Y eso es lo que nos regalan con esta serie familiar.

Las épicas aventuras de Morph es una serie ligera y directa

TRAILER DE LAS ÉPICAS AVENTURAS DE MORPH | MORPH

Uno de los factores que nos anima a ver el producto es su duración: 15 episodios de 5 minutos cada uno. En total una serie de 75 minutos. En las manos del espectador está devorársela en un maratón, opción que yo he escogido, o dosificársela para disfrutarla sin prisa. Y a los que crean que en 5 minutos da tiempo a contar poca cosa, los animo a que la vean. Cada capítulo nos brinda una historia auto conclusiva llena de giros.

Morph comparte vida con varios amigos: su colega travieso, una chica deportista, un abuelo skater y un perrito que es en realidad un cepillo. No sabemos exactamente qué son estos seres, pero tampoco hace falta. Sabemos que viven en una casa, y que son muy pequeños. Todos los elementos de una casa son enormes para ellos. También sabemos que son mágicos, que se estiran y cambian de forma. Pueden entrar en nuestros dispositivos electrónicos, pero también disfrutan de ellos como si fueran grandes pantallas. Lo importante no son las respuestas a estas preguntas, sino lo que estos personajes pueden ofrecernos. Y no es poco.

Una animación que no se estanca

Admiro este tipo de animación, pero más cuando en cada episodio tratan de dar un paso más. Mezclar elementos cotidianos que reconocemos a la perfección con estos simpáticos muñecos de plastilina es sin duda uno de los aciertos más grandes de esta aventura. Los momentos más satisfactorios son sin duda esas fusiones de ambos mundos: el mundo de ficción coquetea con la realidad y lo agradecemos.

Hay un capítulo en el que salimos al exterior, cuando los dos amigos cogen un dron para irse de vacaciones (con un par de minutos previos en los que hacen mofa de los problemas que suelen surgir en los aeropuertos). Sin duda ver localizaciones reales en las que estos personajes interactúan como si ese fuese su verdadero entorno es épico. El título de la serie no miente.

Tenemos también un perro, unas piernas humanas, una salchicha, una barbacoa… Todos elementos que cuando aparecen nos hacen sonreír. Pero no es lo único, ya que todo lo que los personajes usan para salir de los líos en los que se meten son objetos cotidianos. ¿Que necesitan un paracaídas? No tienen más que coger ropa interior del tendedero. O pueden hacer una catapulta con un escurridor obtenido de la cocina, ellos son muy apañados y aprovechan muy bien lo que tienen a su alrededor.

Mensajes para toda la familia

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Las épicas aventuras de Morph | Imagen cedida por Filmin

Desde luego es un producto creado para que todos los miembros de la familia puedan disfrutarlo, por lo tanto, los mensajes y moralejas de los episodios son de lo más variados. Algo que me ha parecido muy acertado es el poco hincapié que hacen en ello. Algunas producciones de corte infantil verbalizan y explicitan lo que quieren transmitir, pero aquí queda todo claro mientras el juego y las risas no paran.

La chica deportista insiste en el uso del casco, pero los protagonistas no tienen que partirse la cabeza para demostrar que el uso es necesario. Funciona mucho mejor que ellos se den cuenta de que es necesario, y así ocurre. Mientras tanto, la serie sigue siendo divertida y fresca, pero el mensaje se queda con nosotros.

Se habla del cuidado de las mascotas, de disfrutar de la naturaleza, del compañerismo, de compartir… Pero el tema que más se repite es el uso de la tecnología. En sus distintas aplicaciones, la tecnología no es mala, esto no es Black Mirror. Pero se demuestra que se puede usar mal, y que mientras todos miran pantallas, Morph se aburre, porque quiere jugar. En el primer episodio, la tablet con la que se quieren sacar una foto (usan la tecnología para algo bueno de manera colectiva) se queda sin batería, y el amasijo de cables del que quieren obtener la carga, adquiere vida propia y se convierte en un monstruo que va a por ellos. No os desvelo más porque tiene giro. Y mola, de verdad.

Referencias por todas partes

Desde la música a las temáticas de los episodios la serie está llena de referencias a la cultura popular que sobre todo hacen disfrutar a los más mayores. Hay un capítulo con castillos medievales y dragones, en el que aparece hasta el trono de hierro de Juego de Tronos. Obviamente hecho con lápices de colores, brochas y cuchillos. Y los continuos guiños a los adultos siguen, incluso con algunos de los títulos. El quinto episodio de llama El tamaño importa, no digo más.

También coquetea con distintos géneros del séptimo arte: el terror, la acción, el cine de espías… Todo ello creando episodios con claves reconocibles que resumen en pocos minutos muchos de sus puntos fuertes. Tenemos un capítulo sobre una casa de muñecas que habla de los fantasmas, y acaba siendo prácticamente un capítulo de Scooby Doo. Aunque sin duda el mejor episodio que homenajea un género es en el que sin esperarlo nadie, hacen un recorrido por varios musicales y nos dejan con la boca abierta.

Las épicas aventuras de Morph es disfrutable para toda la familia

A veces, como todos sabemos, las producciones dirigidas a niños están llenas de capas para que las distintas lecturas lleguen a cada espectador respectivamente. Las épicas aventuras de Morph juega en esta liga, y aunque sigue siendo ligera y simple, es lo que nos hace volver a sonreír, y a darnos cuenta de cosas muy importantes. La que más destacaría viene dada desde el propio concepto de la serie: pequeñas criaturas que aprovechan lo que tienen a su alrededor para llevarse bien y ser felices. ¿No es ese nuestro caso? Tal vez es hora de dejar nuestras diferencias a un lado y disfrutar de lo que nuestro entorno nos da, en vez de explotarlo para encima llevarnos mal entre nosotros.

Entretenida, divertida, visualmente entrañable y con personajes clave que nos caen genial, por lo que queremos pasar más tiempo con ellos. No me negaría en absoluto a seguir viendo esta serie ubicada en la sección infantil de Filmin, pero desde luego, tras tantas cosas adultas, me apetece volver a sentirme como Morph, y preocuparme de ser feliz.

Puedes ver Las épicas aventuras de Morph en Filmin.