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Life after life: un emotivo drama británico que se mueve entre lo filosófico y lo devastador

Una historia cruel pero magistral

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Un ciclo de inmortalidad y las Guerras Mundiales son algunos de los elementos que conforman la identidad de Life after life, una miniserie británica de 4 episodios, protagonizada por la actriz Thomasin Mckenzie y adaptada de la novela superventas del mismo nombre que llega a la plataforma de Filmin.

Sinopsis de Life after life

Una noche de 1910, Sylvie (Sian Clifford) da a luz a Ursula (Thomasin McKenzie), pero la pequeña fallece estrangulada por su propio cordón umbilical. Esa misma noche, vuelve a nacer en una línea temporal alternativa y sobrevive. Así empieza una cadena sucesiva en la que muere y renace una y otra vez en distintas iteraciones de su existencia.

Crítica de Life after life

La fragilidad de una existencia eterna se percibe en cada escena de esta producción británica que aborda una línea argumental donde convergen el drama y la fantasía dentro de un marco amplio en la historia de Gran Bretaña.

Una historia cruel pero magistral

Adaptada con fidelidad y atención al detalle por el director John Crowley, Life after life: comienza su historia a la usanza de los dramas de época británicos, pero pronto se convierte en algo más. Una narración de cuento de hadas por parte de la actriz Lesley Manville nos relata la historia de Úrsula Todd desde sus primeros compases hasta su final que no es tal, sino la continuidad de un nuevo ciclo vital.

El guión explora temas fascinantes como el verdadero significado de la vida, la reencarnación y la posibilidad de borrar las partes menos afortunadas de nuestra existencia si se nos presenta la oportunidad. El desarrollo de este entramado narrativo ofrece momentos de gran lucidez vital e introspección filosófica en contraste con otros donde impera la crudeza y hacen que la propuesta no sea apta para todo tipo de espectador. Pero, a diferencia de otras producciones que han llegado a las plataformas de streaming este mes como el thriller Enjambre donde la violencia era un mero recurso para generar una provocación vacía, en Life after life el ciclo de brutalidad y tragedias constantes que conducen a nuestra protagonista hacia la muerte forma parte de un propósito argumental muy bien definido que se recrea en el componente sentimental sin olvidar la sustancia que debe contener la estructura central de los acontecimientos.

Se trata de una historia que contiene distintas capas de entendimiento y lecturas enriquecedoras que vinculan las experiencias de Úrsula con el proceso cíclico del Orobouros así como el período convulso de cambios que vivió Inglaterra entre la era eduardiana (1901-1910) y el Londres bélico de 1940-1941.

Belleza en medio del horror

La Primera Guerra Mundial enmarca la niñez de Úrsula en la campiña inglesa impregnando todo el ambiente en un contexto de incertidumbre y depresión mientras que la Segunda Guerra Mundial es el escenario clave para sus decisiones más complejas y el punto de inflexión dónde nuestra heroína comprende en toda su dureza la finitud del ser humano.

Por supuesto, no todo es oscuridad en esta miniserie. También hay lugar para la belleza en medio de todo el horror, como bien lo afirma el padre de Úrsula en una de los mejores diálogos que nos ofrece el actor James Mcardle y está extraído directamente de su contraparte literario. Un resquicio de optimismo necesario para añadir cotas de levedad a la historia.

Thomasin Mckenzie es magnífica

Otro de los puntos fuertes de la producción es su reparto, comandado hábilmente por Thomasin Mckenzie. La actriz neozelandesa es una de las intérpretes más interesantes de su generación, con una serie de personajes variopintos en cintas como Jojo Rabbit (2019) y El misterio de Soho (2021). En esta ocasión, Mckenzie borda una variedad de registros dramáticos con fluidez y autenticidad a través de las distintas vidas de Úrsula, a la vez que contextualiza los estados emocionales del personaje con respecto a la resurrección, que pasa de ver este elemento como un don a ser una maldición.

Pero Mckenzie está bien acompañada por secundarios como la actriz Sin Clifford y el actor James Mcardle que encarnan con sofisticación y temple a los padres de Úrsula, además de Jessica Brown Findlay que entrega su mejor actuación hasta la fecha al dotar de excentricidad y magnetismo a un personaje fascinante como lo es Izzy, la tía de Úrsula.

Belleza estética de Life after life

En el plano técnico, Life after life cuenta con valores de producción sobresalientes. El diseño de producción nos transporta desde la casa rural de Úrsula hasta las calles de Londres, los bosques bávaros y la ciudad de Berlín durante la Segunda Guerra Mundial con un nivel sólido de precisión histórica, mientras que la fotografía rememora el naturalismo de las cintas de Terrence Malick a la vez que emplea metáforas visuales como la nieve y la luz para representar los ciclos de muerte y resurrección con sensibilidad poética. Por otro lado, la música de Volker Bertelmann sobrevuela las imágenes con una particular belleza sensorial que permanece en la memoria una vez terminado el visionado de la serie.

En conclusión…

Life after life es una experiencia cruda y emotiva que cuenta con una excelente actuación protagónica de Thomasin Mckenzie y un final catártico que remueve los sentimientos. A ratos puede ser difícil de ver pero merece la pena por su hermoso mensaje.

Soy venezolano, tengo 24 años. Licenciado en Comunicación Social, mención Guionismo y Producción Audiovisual. Aficionado del cine y la literatura.

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