Connect with us

Críticas de cine

Los Fabelman: Un pedacito de Spielberg

Una ficción autobiográfica concebida hace más de veinte años.

Publicado hace

en

los-fabelman-steven-spielberg-pelicula-critica
4/5

Steven Spielberg dirige en Los Fabelman una ficción autobiográfica concebida hace más de veinte años.

La cinta, co escrita con su colaborador habitual Tony Kushner y banda de John Williams, lidia con temas tan personales que el director la define como la terapia más cara de la historia.

Los Fabelman tuvo su estreno mundial en el pasado festival de cine de Toronto y se hizo con el premio del público.

La película llega a los cines de España el próximo 10 de febrero.

Un proyecto muy personal

TRÁILER DE LOS FABELMAN | UNIVERSAL PICTURES

La filmografía de Spielberg está plagada de alusiones a su infancia y a su relación con su familia. Tenemos padres ausentes en películas como Indiana Jones, Encuentros en la tercera fase o E.T. Como el propio director ha expresado en alguna entrevista, le resulta más fácil usar analogías para relatar sus obsesiones que presentar la verdad de manera directa.

Cuando Kushner y Spielberg estaban trabajando en Munich (2005), a menudo compartían historias sobre su infancia. Asombrado por lo que escuchaba, el guionista le decía: “Steven, algún día tienes que hacer una película sobre tu vida“. Hemos tenido que esperar veinte años.

Todo empezó con los escritos de una de sus hermanas, Anne, bajo el título I’ll be home. El guion fue compartido también con sus otras dos hermanas Nancy y Sue para asegurarse de que tenía en cuenta todos los puntos de vista.

Spielberg tenía dudas sobre el proyecto porque no quería disgustar a sus padres. De hecho, esperó a que ambos hubieran fallecido para darle luz verde a la película. No sorprende que sea a ellos a los que está dedicada esta producción.

Los temas de Los Fabelman

La película no es solo una carta de amor al cine, es un profundo drama sobre la familia, la realización personal, las pasiones y las frustraciones.

El guion de Spielberg nos presenta a una suerte de personajes que lidian de manera distinta con sus pasiones. Todos tienen algo que les mueve pero su forma de afrontarlo es diferente. Empezando por la madre (Michelle Williams) que no solo ha renunciado a la música y a su don para tocar el piano sino que niega sus verdaderos sentimientos. Una situación que desemboca en una frustración evidente y en última instancia, en depresión. Su contrapunto está representado por el padre de familia (Paul Dano). Su excesiva dedicación laboral le convierte en poco más que un fantasma que deambula por la familia sin pena ni gloria.

En medio de ambos, un joven Fabelman (Gabriel LaBelle) que no sabe si perseguir su sueño, siguiendo los consejos de su madre o renunciar a él como le sugiere el padre.

En un extraño encuentro con su tío, al que apenas vio un par de veces en su vida, Sam le escucha decir que si se tiene un don hay que usarlo aunque eso juegue en detrimento de tu propia familia.

No sabemos a cuánto tuvo que renunciar el cineasta pero, afortunadamente, decidió convertirse en director de cine.

El trabajo actoral

A la presión de trabajar con uno de los directores de cine más importantes de la historia, se une la de estar interpretándole a él y a su propia familia.

El reparto tuvo acceso a una infinidad de películas caseras del director. Seth Rogen, que interpreta a un buen amigo de la familia, cuenta lo especial y emocional que fue el rodaje. El actor compartió en una entrevista que vio a Spielberg llorando en el set en más de una ocasión.

Gabriel LaBelle (The Predator), que ya ha recibido cinco reconocimientos por su papel en forma de premios, admite que estuvo continuamente preguntándole al director la mejor forma de afrontar cada escena. No siempre se tiene delante a la persona que estás interpretando y hay que aprovecharlo.

Paul Dano (The Batman) y la cuatro veces nominada al Oscar Michelle Williams (Venom: Habrá matanza) completan un reparto más que solvente en el que Williams brilla con luz propia. No nos sorprende su nominación a los Globos de Oro.

Por cierto, atentos y atentas al cameo de David Lynch como John Ford. Impagable.

El acierto de no contarlo todo

Uno de los errores más comunes al enfrentarse a una película biográfica es intentar contarlo todo. Un acercamiento más adecuado para una serie de televisión que para un largometraje.

Inundar una cinta de datos y sucesos resulta en una suerte de viaje vertiginoso en el que es imposible asimilar nada. No hay tiempo para profundizar, ni se da la oportunidad de reflexionar sobre lo que estamos viendo. Son películas que requieren de un trabajo de análisis posterior, buscando en otras fuentes los vacíos que ha dejado el guion.

El panfleto de Kushner y Spielberg se limita a contar a los primeros años del cineasta. La película termina antes de que el director haya dirigido algo de manera profesional y eso le permite ahondar en las motivaciones de los personajes, en sus relaciones y en el impacto que suponen en sus vidas.

A pesar de sus dos horas y media de metraje, nos quedamos con ganas de seguir acompañando a los Fabelman. Una clara muestra de que, en este caso, menos es más.

Nuestra valoración de Los Fabelman

Los Fabelman es la mejor película de Steven Spielberg de los últimos años. El guion nos ayuda a conocer el lado más humano de uno de los mejores directores de la historia.

Es cierto que la biografía está ficcionalizada y que hay partes que buscan la eficiencia narrativa más que la verdad absoluta pero como el propio cineasta reconoce, la mayoría de lo que cuenta Los Fabelman sucedió de verdad.

Precisiones aparte, la cinta es un poderoso ejercicio de estilo, un efectivo drama lleno de emoción y una oda al séptimo arte. Uno sale de la sala ansioso por coger una 8 milímetros y ponerse a hacer cine.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

Tendencias