Connect with us

Críticas de cine

Crítica de Los Juegos del Hambre: Balada de Pájaros Cantores y Serpientes

Una precuela que logra reinventar la franquicia sin deshacerse de lo mejor de la misma.

daniel-barrado-soydecine

Published

on

los-juegos-del-hambre-balada-pajaros-cantores-serpientes-estreno-critica

Los Juegos del Hambre: Balada de Pájaros Cantores y Serpientes llega a la cartelera española el próximo 17 de Noviembre de 2023. La cinta está protagonizada por Tom Blyth, Rachel Zegler, Viola Davis, Peter Dinklage o Hunter Schafer, entre otros. Francis Lawrence repite tras las cámaras de esta precuela de la saga, mientras que Michael Arndt, Michael Lesslie adaptan en el guion el material original proveniente del libro escrito por Suzanne Collins.

Sinopsis de Los Juegos del Hambre: Balada de Pájaros Cantores y Serpientes

Ambientada en un Panem postapocalíptico, la precuela de ‘Los juegos del hambre nos hace retroceder varias décadas antes del comienzo de las aventuras de Katniss Everdeen. El joven Coriolanus Snow (Tom Blyth) será el mentor de Lucy Gray Baird (Rachel Zegler), la niña seleccionada como tributo del empobrecido Distrito 12. La joven sorprenderá a todos al cantar en la ceremonia de inauguración de los Décimos Juegos del Hambre, en los que Snow intentará aprovecharse de su talento y encanto para sobrevivir.

Crítica de Los Juegos del Hambre: Balada de Pájaros Cantores y Serpientes

Contra todo pronóstico, la quinta entrega de la franquicia (una precuela de la misma, más concretamente), ha sido por fin capaz de plasmar con contundencia y eficiencia un concepto que ya era estimulante per se desde el primer momento. La saga protagonizada por la hoy ya reconocida como estrella, Jennifer Lawrence, proponía una idea tan estimulante como es la de una suerte de battle royale (encarnizada lucha a muerte en la que solo puede quedar un participante en pie), localizado en una resquebrajada sociedad post-apocalíptica. Si bien los libros y las películas funcionaba como entretenimiento, siempre ciñéndose a las reglas de la literatura adolescente, se aferraban a lo melodramático y no incidían lo suficiente en la reflexión humana y/o político-social, suavizando así el cómputo global.

Los Juegos del Hambre: Balada de Pájaros Cantores y Serpientes se sirve de las posibilidades que le brinda este escenario crispado en el que las diferencias entre los diversos estratos sociales son cada vez más pronunciadas para lanzar interesantes reflexiones. La película orbita a nivel temático sobre ideas como la destructora capacidad de corrupción del poder, el instinto de supervivencia (inherente al ser humano como animal que es) o la imposición tiránica de los gobiernos y su control totalitario a través del terror.

El Capitolio en llamas

La cinta está divida en tres bloques delimitados como capítulos, cada uno de ellos con una estructura y concepción diferenciales. En el primer acto, encontramos la habitual introducción de universo y personajes, con el foco apuntando con incisión hacia los conflictos que las diferencias entre clases sociales y las distintas ideologías, opuestas entre sí, propician al confrontarse. El segundo acto es el momento más brillante del film. Francis Lawrence tiene la oportunidad de lucirse en él, exprimiendo el músculo técnico que tiene a su disposición al dinamizar la narrativa con potentes y cruentas secuencias de acción y supervivencia. En esta fase, la cinta brilla cuando nos permite ver el Capitolio arder en llamas (literal y figuradamente) durante los propios juegos del hambre por la ira de los rebeldes, los caprichos de los mentores y la sed de sangre del público del sádico evento anual.

De más a menos

Es en el tercer acto donde residen los problemas más sangrantes de la propuesta, los cuales desbalancean el resultando final, haciendo descarrilar a un tren que avanzaba a una vertiginosa velocidad. Las 450 páginas que ocupan el material original adaptado para la ocasión, no parecen condensadas de una forma adecuada. Provocando un tercer acto abrupto que no tiene cabida después del intenso clímax que lo precede. A pesar de que esto no termina por dinamitar la obra en conjunto, si que supone un serio bajón de los estándares de calidad asentados en un principio.

En el tercer y último capítulo, la historia de orígenes de Corniolanus Snow vuelve a tomar protagonismo. Aquí, se recogen los hilos argumentales sembrados previamente con excesiva precipitación, de forma forzosa y con poca precisión, mientras que el abrupto montaje asoma una clara ausencia de cierto metraje eliminado. Es innegable que este traspié deja un agridulce poso que nos hace fantasear sobre como hubiera sido poder disfrutar de esta historia dividida en dos entregas. Dando así oportunidad de respirar y desarrollar con más cohesión todo lo que acontece en los desafortunados compases finales.

Conclusión

A pesar de su desastroso e inoportuno tercer acto, Los Juegos del Hambre: Balada de Pájaros Cantores y Serpientes, es capaz de imponerse con facilidad como la entrega más madura, profunda, compleja y adulta de la franquicia. Las solventes interpretaciones (en especial la de Viola Davis y su terrorífica Volumnia Goul), un gran trabajo de diseño de producción y los ricos temas expuestos, salvan y equilibran el resultado, haciendo del mismo un blockbuster de comedida calidad.

Valoración final:

[rating stars=”3.0″]

Crítico de cine, realizador audiovisual, coleccionista y analista de la temporada de premios.