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Críticas de cine

Love Life: sentir las emociones

Love Life es la nueva cinta de Kōji Fukada,

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4/5

Tras su paso por festivales como los de Venecia o Toronto, Love Life, el último trabajo del japonés Kōji Fukada, llegará a parte de las salas españolas el próximo fin de semana. Una apuesta que nos habla de temas universales como el amor o la muerte desde un prisma muy distinto al que podamos tener los occidentales.

Love Life es la contribución de Fukada a lo que se ha convertido en un subgénero en pleno auge dentro del cine japonés: películas inspiradas en canciones. En este caso, es la canción principal de un álbum de 1991 de la cantautora Akiko Yano.

Tráiler y sinopsis de Love Life

Fumino Kimura interpreta a Taeko, una humilde chica que trabaja en los servicios sociales y que se ha vuelto a casar después de que su exmarido la abandonara a ella y a su hijo pequeño, Keita. Parece que le ha ido bien con su nuevo esposo, Jiro (Kento Nagayama), pero un dramático suceso cambiará para siempre sus vidas. Tras el repentino regreso de Park, el padre de Keita, Taeko comenzará a revivir viejos recuerdos que harán que pueda romper con todo lo que había construido hasta entonces.

Crítica de Love Life

Durante el primer acto, el director nos presenta a su protagonista y a otros personajes esenciales para la historia. A su vez, nos va creando la premonición de que algo horrible se aproxima. Cuando sucede (después de todo, esta es una película de Kōji Fukada), la tragedia lleva a Taeko a una reunión inesperada con su ex, Park (Atom Sunada), un coreano sordo que ahora duerme a la intemperie en un parque local.

Mientras Jiro busca consuelo con un viejo amor, Taeko se dedica a ayudar a su exmarido a recuperar su vida. En el proceso, descubre que él es la única persona que realmente parece entender por lo que está pasando: a diferencia de las otras personas en su vida, Park puede entenderla.

Diferencias culturales

Con su nueva película, Fukada se presenta más que nunca como seguidor de su compatriota Hirokazu Kore-eda. Algo que les une es el enfoque que le dan a las familias menos convencionales y cómo son juzgadas en el Japón más conservador. También comparten el don de encontrar una gran profundidad emocional en historias aparentemente simples y cotidianas.

Love Life habla sobre personas que encuentran formas poco ortodoxas de lidiar con el duelo, que presenta extensos diálogos en lenguaje de señas coreano (inevitable recordar la magnífica Drive My Car). Pero, ¿por qué suceden así las cosas? No debemos olvidar que esta es una historia que se desarrolla en Japón.

Los temas que se tratan aquí son universales, pero la cultura nipona está muy presente no solo en los escenarios y en la genial fotografía de Hideo Yamamoto. La manera en la que los personajes interactúan entre ellos, gran parte de las reacciones que acaban teniendo, o cómo se afrontan ciertas situaciones, son solo otro ejemplo de una cultura que a muchos le resultará exótica y rara. Indispensable verla en su versión original para poder conectar con esta historia.

Conclusión

Más allá de todo lo mencionado y lo mucho que nos haya gustado, solo podemos decir que Love Life está maravillosamente realizada. No hay ninguna traba que se le pueda poner ni a nivel técnico ni a nivel actoral. El conflicto moral al que se enfrentan cada uno de los personajes queda más que claro, y probablemente incluso llegaremos a conectar con algunos de ellos en ciertos momentos.

Love Life es una meditación sobre el dolor y el amor. Todos sus personajes están llenos de ambos, aunque se alejan de las formas habituales en que estos sentimientos se manifiestan en las películas occidentales. Una película maravillosa que tristemente pasará desapercibida.

Podcaster y gran amante del séptimo arte. Puedes escucharme en el podcast de Puro Vicio y en el de Soydecine.com