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Críticas de cine

Lunáticos: Un animado cajón desastre

El guion de Ali Samadi Ahadi y Arne Nolting está plagado de tantas cosas que termina por no hablar de ninguna de ellas.

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2/5

El director germano-iraní Ali Samadi Ahadi, adapta en Lunáticos un cuento infantil de principios del siglo XX. La historia, muy popular en Alemania, narra las aventuras del pequeño Pete y su hermana en su viaje a la Luna.

Al contrario de otras cintas de animación que pueden tener una doble lectura para llegar a una audiencia más adulta, Lunáticos está claramente dirigida al público más infantil.

Historia de una infancia robada

TRÁILER DE LUNÁTICOS | Flins y Piniculas

La vida de Samadi Ahadi no ha sido fácil. El director se vio obligado a abandonar su Irán natal a los 12 años para escapar del conflicto armado en el que su país estaba inmerso con el vecino Irak.

Su huida terminó en Alemania, concretamente en la ciudad de Hannover. Allí terminó el instituto y estudió sociología y comunicación audiovisual.

Esa experiencia vital marcó claramente sus primeros trabajos en la industria. Debutó con Lost Children, un desgarrador documental sobre el uso de menores en el conflicto armado de Uganda. Años después, el director posaría de nuevo su crítica mirada en otro conflicto que le tocaba de cerca, los derechos humanos en Irán. Lo hacía, una vez más, en forma de documental y bajo el título The Green Wave.

Esta cinta de animación es una rara avis dentro de su filmografía. Lunáticos tiene un tono mucho más amable e inocente y está dirigida a un público diferente.

La historia original de Lunáticos

El viaje del pequeño Pete a la Luna de Gerdt von Bassewitz fue creado como guion teatral. La primera vez que vio la luz, fue sobre las tablas de un pequeño teatro de Leipzig en 1912. Tres años después, aparecería en los estantes de las librerías del país en forma de libro ilustrado.

El viaje de Pete ha tenido mucho recorrido desde entonces. Esta adaptación de Ahadi es la tercera visita audiovisual a la obra de von Bassewitz. Antes de este largo, el libro fue adaptado para la televisión en los años 50 y para el cine en 1990 de la mano de Wolfgang Urchs. Siempre en Alemania.

Esta es la primera vez que la historia salta fuera de las fronteras del país germano para llegar al público internacional.

La belleza está en el exterior

El acontecimiento que da pie a la historia de Lunáticos es demasiado absurdo. Para evitar la tala de un árbol, el Hada de la Noche lo envía a la Luna con todos los seres que viven en él. Si esto no fuera poco, el árbol se lleva con él una de las patas del escarabajo protagonista. La misión de Pete y su hermana será viajar a la Luna para recuperar la extremidad perdida.

¿Por qué Pete se embarca en esta loca y peligrosa aventura? Porque es el elegido. El escarabajo desmembrado decide que Pete lo es porque tiene un don único que nadie más en el mundo puede tener: le gustan los animales.

El sinsentido de toda esta parte inicial da pie una sucesión de peripecias llenas de personajes de todo tipo que parecen haber sido elegidos de manera aleatoria. Insectos que hablan, héroes mitológicos, The Sandman, perros lunares, hadas y alienígenas. Uno tiene la sensación de que esta historia es el resultado de muchas ideas diferentes a las que no se les pasó un criterio de selección.

Algunos escritores de renombre reflexionan sobre el error más común de los que empiezan a escribir: querer contarlo absolutamente todo en la primera novela como si se tuviera miedo a no tener la oportunidad de escribir una segunda.

Guion aparte, el apartado visual de Lunáticos es espectacular. El diseño de personajes y escenarios o el gran detalle en los acabados y las texturas dan a la cinta el aspecto de un producto de gran estudio.

Al contrario de lo que la machista y anticuada historia de la Bella y la Bestia nos cantaba, en esta Lunáticos, la belleza está claramente en el exterior.

El enredo temático de Lunáticos

A cualquier historia infantil se le supone una moraleja. Desde los orígenes de la humanidad, la ficción ha sido usada para transmitir valores, consejos o advertencias. Esta característica de la tradición primero oral y después escrita es, quizá, más explícita en los productos dirigidos a la infancia.

Al igual que ocurre en el caótico tratamiento de los personajes secundarios, los temas de los que trata Lunático son confusos, vagos y cambiantes.

El comienzo de la historia parece dirigirse hacia la importancia de cuidar la naturaleza pero el tema se diluye con cada minuto que pasa hasta quedar olvidado casi por completo. Por momentos, parece que la trama va a derivar hacia el valor de la familia pero el concepto tampoco termina por solidificarse. Aparecen unas pinceladas de bullying y marginación que tampoco navegan hacia ningún puerto.

El guion de Ali Samadi Ahadi y Arne Nolting está plagado de tantas cosas que termina por no hablar de ninguna de ellas.

Nuestra conclusión final

Samadi Ahadi dirige un confuso largometraje que se enreda sobre sí mismo sin encontrar un camino claro. La cinta intenta lidiar con tantos personajes diferentes y abordar tantos temas que acaba por no profundizar en ninguno de ellos. Al final, lo único tangible que nos queda es una premisa algo simple que solo interesará a los más pequeños y un desarrollo algo caótico.

La fuerza de Lunáticos está en su colorido apartado visual. La bella factura de sus imágenes, su diseño y sus acabados detalles son lo más destacable de una cinta que se disfruta más con los ojos que con los oídos. Os animamos a bajar el volumen y contemplarla como si vuestra televisión fuera un marco y la pantalla un lienzo en movimiento.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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