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Masa: ¿qué harías con 47 millones de coronas suecas?

La serie, de Levan Akin, está protagonizada por Af Sandeberg y Bianca Kronlöf

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Masa, el thriller cómico sueco sobre robos, blanqueo de dinero y cómo llevar una pastelería llega a Filmin el 5 de Julio.

Sinopsis de Masa

En Masa, Malou es una mujer de negocios obsesionada con el estatus social cuya última estrategia le sale rana. Cuando encuentra una bolsa enterrada con 47 millones de coronas suecas, abre una pastelería para blanquear el dinero. A su vez, Liana es una endeudada madre soltera a quien su novio dejó en la estacada tras ser encarcelado por un robo millonario. Todo el mundo está convencido de que él escondió el dinero, y Liana se ve envuelta, en contra de su voluntad, en la desesperada búsqueda del botín. Los caminos de las dos mujeres se cruzarán de una manera que nunca podrían haber imaginado.

Crítica de Masa

Tener problemas de dinero es algo con lo que es muy fácil empatizar, nos lo ha demostrado el séptimo arte a lo largo de muchas películas y series. Es normal, ya que las situaciones a las que se enfrenta la gente en situaciones económicas extremas son muy dramáticas, y siempre vamos a querer que las cosas les salgan bien. Pero a veces, lo que uno desea, no siempre sale tal y como quiere. ¿Si encuentras 47 millones de coronas suecas se acaban tus problemas económicos? Probablemente, pero eso tiene unas consecuencias. Y eso es lo que explora Masa a lo largo de 8 episodios de 40 minutos.

Lo importante es el ritmo

Ya desde los títulos de crédito y la cabecera de Masa podemos intuir la intensidad y el tono: no van a dejarnos descansar, tenemos un thriller pero que se permite sentido del humor, y además, va a ser intenso. Y sí, es así: la serie no nos deja descansar. Los episodios de 40 minutos se nos pasan en un suspiro, y si tenemos el tiempo, no querremos ver otra cosa.

Esto ocurre en gran parte gracias al guion de Levan Akin, Mattias Johansson Skoglund y Sara Bergmark Elfgren, siendo los dos primeros creadores de la serie. La narración es trepidante, nutriéndose de todas las historias cruzadas que contiene el libreto. Todas tienen una intensidad similar, y aunque algunas son más intensas que otras, el suspense de cuando se cruzarán está muy bien construido.

Interesante retrato de personajes

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Masa | Imagen cedida por Filmin

A pesar de que en Masa la acción y su parte de thriller funciona muy bien, también está preocupada en la mayoría de sus personajes. Hay secundarios que comienzan muy atrás, pero que van ganando peso hasta llegar a protagonizar algunos de los mejores momentos de la serie. De todos modos, tenemos dos grandes protagonistas que no se pueden negar.

Por un lado tenemos a Malou, interpretada por Helena af Sandeberg, la mujer que encuentra el dinero enterrado en el bosque. Una mujer con problemas financiaros que cuando se encuentra con ese dinero, no sabe muy bien que hacer. En ese sentido aprendemos con ella los pasos a seguir en una situación así, y nos encontramos a su lado por ello. Pero he de decir que según la serie avanza, se convierte en el personaje menos interesante de un reparto muy coral. No es problema de interpretación, ya que la imagen de nueva rica que se preocupa por su imagen nos la creemos, pero no llegamos realmente a temer por ella. Su comportamiento nos aleja.

Todo lo contrario a lo que pasa con Liana, interpretada por Bianca Kronlöf, una joven madre con una historia mucho más extrema, pero que tras tanto sufrimiento, acabamos por empatizar más con su situación. Está perfectamente transmitido por la actriz todo el movimiento interior que sufre el personaje, y la montaña rusa de emociones que vive acaba siendo uno de los motores de la ficción.

Pero uno de los mejores personajes de Masa es Kangas, interpretado por Johan Hedenberg, que nos brinda un personaje retorcido y patético, peligroso pero incapaz de tomar las riendas de su vida. Nos aterra y nos da lástima a la vez, hasta cuando sus decisiones son tan atroces como las que toma. Su recorrido en la serie es muy interesante y es uno de los personajes que más se nos graba a fuego en la memoria.

Una dirección interesante

Masa está creada por Levan Akin, que ya dirigió “Solo nos queda bailar”, y por  Mattias Johansson Skoglund. Desde el comienzo se nota que la dirección que va a tomar la serie, su tono, su recorrido, está muy clara. Y eso hace que la serie vaya como un tiro, a toda velocidad, en la dirección adecuada. La gestión de los recursos es una maravilla, como el uso de la música, por ejemplo, que nos deja escenas de montaje en las que uno a los personajes en sus respectivos momentos emocionales para ayudarnos a ubicarlos en la historia.

También es muy acertado el uso de la violencia: explicita cuando hace falta, bruta, realista pero sin ser desagradable, estilizada en muchos momentos. No trata de incomodarnos en ese sentido, sino de hacernos vibrar y temblar junto a sus personajes. El mundo en el que se mueven los personajes es violento, pero no solo en cuanto a lo físico: la hostilidad en otros aspectos también es palpable. La fragilidad de las amistades a las que les falta solidez, las apariencias que rodean a los personajes, todo está calculado, y por ello, hay muchas lecturas de las cosas que van ocurriendo.

Un thriller cómico que funciona como un tiro

Cuando acaba el visionado de Masa se nos queda una sensación de haber visto una historia muy completa, que a pesar de que algún personaje no nos haya convencido todo lo que debería, resulta ser una serie muy coral con un guion muy completo e intenso. El destino al que llegan los personajes es satisfactorio, y además, el trayecto ha sido de un ritmo vertiginoso que nos ha hecho disfrutar. Sus giros nos dejan con ganas de más, y sus personajes están llenos de matices. Podemos ver elementos en común con “Breaking Bad” o “Weeds”, pero Masa tiene mucha personalidad como para despuntar de estas series sobre las que efectivamente tiene puntos en común. Yo no se qué haría con 47 millones de coronas suecas, pero mientras las consigo, puedo seguir en mi sofá viendo series así, que no se está tan mal.

Desde pequeño llevaba las cintas de VHS al salón en vez de usar juguetes. Crecí viendo cine, estudié realización y guion. Comparto el cine, mi estilo de vida, en CasadoConElCine. Una película no acaba en la pantalla, continúa en la conversación que crea.

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