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Críticas de cine

Crítica de Mi vacío y yo: Lo que siempre fuimos

Una de las películas patrias más importantes del año

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4/5

Quizás haya muchos que aún no ubican al director valenciano. Adrián Silvestre ya causó sensaciones el año pasado con Sedimentos, obteniendo un premio especial en la última edición de los Feroz, y ahora estrena Mí vacío y yo, una de las películas patrias más importantes del año.

Tráiler y sinopsis de Mi vacío y yo

TRÁILER DE MI VACÍO Y YO

Raphi es una chica joven, francesa, y algo naíf. Escribe poemas y sueña con enamorarse de un príncipe azul.

La cinta arranca con una entrevista entre Raphi y su médico que representa claramente la cantidad de situaciones discriminatorias a las que se enfrenta cada día: “¿Cómo te masturbas?”, “¿Te sientas al orinar?”, “¿Usas sostén?”.

Raphaëlle tiene disforia de género. Su cuerpo no coincide con la mujer que realmente es, y eso la consume por dentro.

Crítica de Mi vacío y yo

Si Sedimentos centraba su trama en los diferentes testimonios de cada una de las protagonistas, poniendo en contexto muchísimas de las vivencias del colectivo trans, en Mi vacío yo, Adrián Silvestre fija su objetivo en la historia de su única protagonista. Una historia ficticia, pero que en el fondo, se siente como real.

Hay un objetivo claro en la mente del director y es que todos los que estamos viendo la película hagamos un ejercicio de empatía.

Una vez más, Adrián Silvestre nos sumerge en esta fábula que converge entre la realidad y la ficción. El director construye una historia hacia el reconocimiento pleno e íntimo de la identidad de Raphi, tratando de representar a muchas mujeres como ella. El espectador debería ser más que capaz de conocer y entender las experiencias de la protagonista, así como su manera de relacionarse con el mundo en su día a día.

En Mi vacío y yo hay un trabajo demoledor en todos los apartados. Una belleza innata en la sucesión de las imágenes compuestas por Laura Herrero Garvín, que destaca por el uso de encuadres milimétricos y planos fijos que presentan ante el público las expresiones y reacciones de la protagonista. Raphaëlle nos deleita con una actuación cautivadora y Adrián Silvestre se vuelve a volcar de lleno, no solo encargándose nuevamente del montaje, si no ejerciendo también de guionista y productor.

Adrián Silvestre, un gran futuro

No debería pasar mucho para que a Adrián Silvestre se le reconociera como uno de los cineastas con más proyección del panorama nacional. Alguien con un grandísimo talento y que ya cuenta con un sello casi propio gracias a su sensibilidad y su manera de entender el cine.
Sedimentos ya era una cinta soberbia, que rozaba el documental, poniendo en contexto las historias reales de cada una de sus protagonistas.

En Mi vacío yo, sucede algo muy parecido. Raphaëlle Pérez brilla interpretándose a sí misma, tratando de reflejar muchas de las vivencias a las que seguro que se ha tenido que enfrentar. Unas vivencias con las que muchas y muchos, se sentirán identificadas/os.

Adrián Silvestre se ha convertido sin lugar a dudas en uno de los directores que mejor ha sabido tratar un tema tan complejo como la diversidad de géneros en el cine. Retratando de una manera veraz y solemne a un colectivo siempre silenciado e invisibilizado.

Conclusión

Mi vacío y yo es, en mi opinión, el estreno más importante de la semana. Sin lugar a dudas, lo esencial de la cinta y lo que la hace tan especial es su declaración de intenciones. Un ejercicio de empatía que cuenta un viaje esclarecedor a la vida de una mujer que está descubriendo su identidad. Sus confesiones y su historia son el reflejo perfecto de una realidad todavía no lo suficientemente conocida. Una cinta esencial para el mundo entero.

Podcaster y gran amante del séptimo arte. Puedes escucharme en el podcast de Puro Vicio y en el de Soydecine.com

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