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Críticas de cine

Napoleón: El emperador de la sonrisa torcida

Ridley Scott se atreve a llevar a la pantalla grande la vida del emperador Napoléon.

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3/5

Napoleón, la última película del aclamado director Ridley Scott, llega a las salas de cine el próximo día 24 de noviembre de 2023.

Apple TV produce esta ambiciosa cinta bélica y Sony Pictures la distribuye en las salas de cine de todo el mundo. Ridley Scott se sitúa tras las cámaras, mientras que David Scarpa se encarga del guion, Dariusz Wolski es el montador de la película y la banda sonora la compone Martin Phipps.

Sinopsis de Napoleón

Una mirada a los orígenes del comandante militar y su rápido y despiadado ascenso a emperador, visto a través del prisma de su adictiva y a menudo volátil relación con su esposa y único amor verdadero, Josefina.

Crítica de Napoleón

Napoleón, una de las figuras más peculiares de todos los tiempos, ha sido objeto de fascinación para multitud de directores a lo largo de la historia del cine. En un extravagante y febril delirio de grandeza, motivados por la imperiosa necesidad de saciar su sed, varios de ellos han intentado materializar este sueño húmedo llevando a la gran pantalla las gestas bélicas del emperador de la sonrisa torcida.

Autores como Abel Gance, Kubrick o Spielberg cayeron fascinados ante las empresas del sádico comandante militar que pasó de soldado raso, patán y arlequín, a capitán general de un vasto y descomunal ejército. En esta ocasión, es Ridley Scott quien ha unido fuerzas con Apple para poder dar vida a su propia versión de la historia de Napoleón Bonaparte. El director opta por ofrecer una perspectiva distintiva a la hora de presentar su biografía, colocando el matrimonio de Josefina y Napoleón como epicentro de la acción.

A pesar de que no logramos vislumbrar el potencial de su relación romántica, tan efervescente, tóxica y pasional, al no llegar a ser trasladada con eficiencia a las imágenes de la cinta, esta sigue funcionando como piedra angular sobre la que giran el resto de sucesos. Las secuencias en las que Phoenix y Kirby comparten plano se sienten desaprovechadas, asépticas y frías, cuando deberían ser uno de los puntos fuertes de la película.

El arte de la guerra

Solo hay un rey en el tablero, y ese es Napoleón. Cada movimiento de este estratega tirano e insensible parece el de la figura de mayor valor en una partida de ajedrez, siempre acompañado de su reina y protegido por fieles peones que darían la vida por él. La mayor virtud del film es el retrato crudo y áspero del emperador a través de su particular forma de entender el mundo.

A la hora de dominar el arte de la guerra, es cuando Phoenix, Scott y el músculo técnico conectan. Se imponen a la abrupta narración, dejando atrás el paupérrimo storytelling para entregar descomunales y abrumadoras batallas campales en extensas localizaciones. Drones aéreos, grúas, cámaras lentas, multicámara, planos secuencia y de seguimiento o conseguidos VFXs son algunos de los recursos de los que Scott se sirve para rodar impactantes secuencias de acción que, tristemente, están muy por encima de todo lo demás.

Lucha interna

La plataforma ha decidido llevar a los cines un corte cinematográfico (es el que desde Soydecine.com hemos podido ver y estamos analizando en este artículo) de dos horas y media de duración, el cual llegará a las salas de todo el mundo, y un montaje del director que asciende hasta las cuatro horas de metraje, que llegará más tarde a Apple TV+. Ocasionando una suerte de lucha interna en la que los elementos se solapan, se desdibujan e interfieren entre ellos al no estar dispuestos de forma cohesiva y natural.

Esta versión presenta serios problemas de edición y construcción argumental, limitando el desarrollo de cada uno de los partícipes de la historia y relegando así la mayoría de tramas y subtramas a rápidos flashes y breves destellos. La construcción narrativa se ve severamente reducida en favor de la aparición de numerosas set-pieces bélicas de sobresaliente calidad, pero que no logran compensar la flagrante carencia de sensibilidad y alma a la hora de abordar el tratamiento de los personajes.

Conclusión

El corte comercial de Napoleón está seriamente lastrado, prácticamente cercenado, por un montaje abrupto y limitante que envenena el material y desvirtúa el resultado final al convertir las cuatro horas de metraje en dos horas y media. El descomunal diseño de producción, las impresionantes secuencias de batalla y la cumplidora interpretación del titán Phoenix, equilibran una propuesta excesivamente descompensada. Tocará depositar toda nuestra confianza en el Director´s Cut.

Valoración final:

[rating stars=”2.5″]

Crítico de cine, realizador audiovisual, coleccionista y analista de la temporada de premios.