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Críticas de cine

Priscilla: La otra cara de la historia

Con una mirada acertada y un gusto estético exquisito, Priscilla es un sobresaliente ejercicio cinematográfico.

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Sofia Coppola escribe, produce y dirige Priscilla, un drama biográfico basado en el libro Elvis y yo, escrito en 1985 por la exmujer del rey del rock.

La película, interpretada por Cailee Spaeny y Jacob Elordi, tuvo su estreno en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia con una gran acogida de crítica y público.

Priscilla llegará a los cines españoles el 14 de febrero del próximo año.

Sinopsis de Priscilla

A sus catorce años, Priscilla Beaulieu vive con sus padres en Ray Barracks, una base militar estadounidense emplazada en Alemania. Allí conoce al ya famoso Elvis Presley, que ha sido ascendido a sargento y destinado al mismo lugar.

A pesar de la diferencia de edad, el cantante pronto se encapricha de la joven y deciden empezar una de las relaciones amorosas más famosas de la historia.

Crítica de Priscilla

No se nos ocurre mejor cineasta que Sofia Coppola para abordar esta historia. No hay más que echar un vistazo a su filmografía para darnos cuenta de que la vida de Priscilla comparte muchos de los temas y obsesiones que la directora neoyorquina ha tratado en anteriores trabajos.

Con una mirada acertada y un gusto estético exquisito, Priscilla es un sobresaliente ejercicio cinematográfico.

Priscilla, Antonieta y Coppola

Es difícil no hacer la conexión entre Priscilla, María Antonieta y la propia Sofia Coppola.

Priscilla conoce a Elvis a los catorce años y empieza una relación que la mantiene en una cárcel de oro, Graceland. Curiosamente, María Antonieta, cuya historia Coppola interpretó para la gran pantalla en el año 2006, vivió una situación similar. La joven archiduquesa se casó a los catorce años con el heredero al trono de Francia, Luis XVI y se trasladó a Versalles, donde vivió una vida llena de lujos pero con una terrible sensación de soledad.

Crecer cinematográficamente a la sombra de su padre Francis, tampoco fue fácil para Sofia. Le costó mucho trabajo demostrar su talento, bajo constantes acusaciones de nepotismo y críticas feroces a sus actuaciones, incluso cuando era solo una niña.

Una vez más, Priscilla demuestra el tacto y la sensibilidad con la que la directora aborda temas como la fama, la soledad, el aislamiento y la vulnerabilidad de mujeres jóvenes arrastradas a situaciones para las que no están preparadas. La paradójica situación de una vida privilegiada pero carente de poder para tomar decisiones.

El otro lado de la historia

Elvis es posiblemente una de las figuras sobre las que más se ha escrito. Existen varias decenas de libros que analizan distintos aspectos de su figura. También hay una infinidad de películas basadas en el cantante, sin incluir las que el mismo protagonizó. La última la dirigió el año pasado Baz Luhrmann y elevó a su protagonista, Austin Butler, al estatus de estrella internacional.

Sofia Coppola decide, dentro del mismo universo de sobra conocido, posar su cámara en un lugar diferente. ¿Qué pasaba en Graceland cuando Elvis estaba de gira o de rodaje? ¿Qué sentía su joven esposa cuando estaba fuera de los focos, entre las cuatro paredes de su mansión de Memphis?

Hay una escena maravillosa que ilustra el talento de Coppola para retratar esos momentos y que resume a la perfección la intención de la cineasta al contar esta historia. Elvis llega a Graceland junto a su equipo, tras unos días de rodaje. Todos se sientan a la mesa y, a pesar de que todo está sucediendo de manera bulliciosa fuera de encuadre, la cámara se resiste a abandonar a una callada Priscilla que, en primerísimo plano, se esfuerza por disimular que se siente completamente fuera de lugar.

Un retrato más humano

Los personajes de Priscilla se perciben más humanos y terrenales que los que nos ofreció Elvis el año pasado.

Sofia Coppola decide, deliberadamente, no acompañar a Elvis a sus glamurosos conciertos o a sus rodajes cinematográficos, ni mostrar a la figura mediática con sus trajes extravagantes y coloridos. Su interés se centra en lo que está debajo de esa capa de fama desmedida.

El espectador, al igual que le sucede a la joven Priscilla, le pierde de vista en cuanto abandona Graceland. No se desdibuja nunca el punto de vista, como podría suponer al mezclar al humano con el mito.

Coppola nos retrata a un Elvis emocionalmente inestable, a veces romántico y a veces violento. Una persona llena de grises a la que no le exime de responsabilidades. Algo contrario al retrato de Luhrmann, que era mucho más amable con el cantante.

Priscilla es una adolescente insegura, cegada por una estrella diez años mayor que ella y sobrepasada por unas circunstancias que le impiden entender qué papel juega exactamente en la vida de Elvis.

Las actuaciones

Es una auténtica maravilla ver actuar a Cailee Spaeny. De hecho, su interpretación de Priscilla fue reconocida con la prestigiosa copa Volpi en el pasado festival de Venecia.

La actriz de 25 años es capaz de vestirse de una Priscilla adolescente y dotar a su personaje con la inocencia necesaria para ser creíble. Su expresiva mirada nos lleva a todo tipo de emociones, desde la inseguridad y el amor ciego, hasta la vulnerabilidad y el miedo.

Sé que es algo totalmente subjetivo, pero he tenido más dificultades para creerme a Jacob Elordi. Es innegable que el protagonista de la trilogía de Mi primer beso hace un gran papel, y hasta se parece físicamente al rey del rock, pero un servidor no podía evitar ver a alguien esforzándose por imitar a Elvis. Quizá presionado por todo lo que se habló de la gran actuación de Austin Butler, Elordi parece más preocupado por parecerse al cantante que por resultar natural en su interpretación.

Nuestra valoración de Priscilla

Aunque Priscilla no descubre nada nuevo sobre sus protagonistas, es innegable que Sofia Coppola tiene un don y una sensibilidad especial para retratar el aislamiento y la soledad de sus personajes.

Con su exquisito gusto estético y su capacidad para colocar la cámara, y la mirada, en el lugar preciso, la cineasta dibuja un complejo retrato de la joven Priscilla, mientras despoja a Elvis de todo artificio.

El tándem Spaeny – Coppola es un auténtico placer para los cinco sentidos.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de las novelas "Las sombras que fuimos" y "Los alterados". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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