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Crítica de Raphaelismo: serie documental que no llegará solo a los fans

Raphaelismo está protagonizada por el artista musical Raphael y narra su trayectoria a lo largo de los años

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No os voy a engañar: llegué al Teatro Principal de San Sebastián sin saber muy bien qué iba a encontrarme. En plena espiral de visionados estaba un poco mareado. No soy especial fan de Raphael, pero tenía ganas de saber qué era Raphaelismo. Cuando vi que era el segundo capítulo de la serie, me quedé aún más descolocado. Pero puedo decir, sin duda, que me he quedado con ganas de ver todo el conjunto.

Raphaelismo no es un documental solo para fans

Raphael es sin duda un artista conocido por todos. Sus éxitos suenan en nuestra cabeza de vez en cuando. Cómo se dice en un momento en el propio documental “un artista lo es cuando sus canciones suenan en los karaokes o en las fiestas de los pueblos”, y es cierto: eso los hace inmortales. Partiendo de esto, es muy fácil caer en hacer un producto que contente a los fans, les haga vivir las cosas desde dentro, y poco más. Pero aquí, también no ayudan a los más lejanos así historia, a comprender un poquito mejor su trayectoria.

Los testimonios son sinceros, y vemos cómo fue arrancando todo el fenómeno, desde esas intervenciones en Eurovisión. Entendemos que los medios ayudaron a esa carrera tras afirmar que era el claro ganador, a pesar de quedar séptimo. Entendemos que esa victimización le ayudó. Y lo comenta el propio Raphael. Ese ejercicio de humildad, ayuda. Igual que nos dicen que era incansable, con una capacidad de trabajo insólita, también nos cuentan cuando se quebró.

Tiempo muy bien aprovechado

Raphaelismo se conformó no solo con testimonios de toda la gente que ha rodeado a Raphael a lo largo de su carrera, sino también de admiradores y periodistas. Nos cuentan anécdotas simpáticas y nos ayudan a entender el contexto. La cantidad de entrevistas que conforman el puzle final es sin duda un acierto.

Pero sin duda lo que mejor funciona son sus imágenes de archivo inéditas. Hay muchas. Muchísimas. Esto le da una riqueza técnica al documental que lo hace muy disfrutable. Y sobre todo le da un gran ritmo.

En el episodio se narran muchísimas cosas, se pasa en un suspiro, pero la narración es tan completa que tenemos la sensación de llevar ante la pantalla más tiempo. Sin duda eso es porque hay un gran trabajo de condensación detrás. Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, los creadores, han sabido contar la historia de una manera muy eficaz.

Además, técnicamente no se torna nada plano: las animaciones de recortes de periódicos, el darle cierta profundidad a las fotos para que tengan un movimiento agradable… Todas las técnicas están aprovechadas para crear un conjunto satisfactorio y dinámico.

La música

Cuando el protagonista es cantante está claro que la integración de su música tiene que ser crucial. Y lo es. Las canciones de Raphael resuenan en nuestros oídos, y conocer el contexto de la canción mientras la escuchamos es sin duda un regalo. Además vemos algunos de los directos, algunos conciertos, y nos trasporta perfectamente a esa época de los 60-70.

No sólo tenemos temas del propio cantante, también tenemos una banda sonora que nos acompaña en algunos momentos que requieren algo más de calma, que analizan el suceso más en profundidad. Esta, es funcional. Vamos a preferir escuchar canciones del artista, pero, cuando no la tenemos, se encargan de que no la echemos de menos.

En Raphaelismo todo es muy bonito

Si que es cierto que a pesar de que se muestran algunos momentos vulnerables de la estrella, Raphaelismo peca en algún momento de historia feliz. La relación con su mujer, o el momento de la felicitación de su padre, son algunos de los que desde fuera, parece que tienden al sentimentalismo. Es curioso que toda salga tan perfecto, pero todo puede ser.

Aún así, le percibimos también en el momento en el que se quiebra. Todo ocurre porque es muy bueno en su trabajo, por querer dar más. ¿En esa época de gira por todo el mundo no pasó nada más? ¿Sólo hay cabida para las anécdotas divertidas? Me hubiese gustado más poder ver algo más allá de lo que es Raphael. Aunque, puede que en el resto de episodios, esto cambie.

Con ganas de más

Es cierto que al no conocer la historia de este artista español con anterioridad, algunos de los giros de su vida se me han tornado sorprendentes, y eso es muy positivo. En varios momentos del documental he pensado: aquí podría acabar cualquier episodio de una serie de ficción dramática. Pero no, el episodio daba para mucho más. Me ha mantenido entretenido, y la historia desde luego, es interesante.

Para los fans será una delicia. Las imágenes de archivo son muchas, y los testimonios interesantes. Para los que, como yo, no conozcan la historia, desde luego, merece la pena ser escuchada. Y como dice Iván Ferreiro en el documental: solo por el impacto que tuvo, merece un respeto, todos deberíamos de ser Raphaelistas.

Desde pequeño llevaba las cintas de VHS al salón en vez de usar juguetes. Crecí viendo cine, estudié realización y guion. Comparto el cine, mi estilo de vida, en CasadoConElCine. Una película no acaba en la pantalla, continúa en la conversación que crea.

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