Connect with us

Críticas de cine

Road House (de profesión: Duro): actualizando un clásico moderno

De profesión duro es un remake más que decente.

Published

on

road-house-de-profesion-duro-pelicula-2024-critica
3/5

Doug Liman dirige Road House (De profesión: duro), una adaptación de la película de Patrick Swayze de finales de los ochenta.

La cinta, que está protagonizada por Jake Gyllenhaal y Daniela Melchior, supone el debut en la actuación del luchador profesional Conor McGregor.

Tras pasar por varias manos, el guion llegó a Amazon Studios, gracias a su compra de la productora MGM unos meses antes, y se estrenará en su plataforma el próximo 22 de marzo.

Sinopsis de Road House (De profesión: duro)

El antiguo luchador de la UFC Elwood Dalton acepta un trabajo como portero de un bar de carretera. En su nueva profesión, tendrá que lidiar con matones de todo tipo mientras intenta descubrir el motivo que se esconde tras esos ataques continuados.

Crítica de Road House (De profesión: duro)

De profesión duro fue uno de los papeles más icónicos de Patrick Swayze y una de las películas más populares de los años ochenta en Estados Unidos. Doug Liman sabe coger ese espíritu ochentero y actualizarlo para las nuevas generaciones. Esta película tiene el mismo guion absurdo, la misma carga de testosterona y el doble de violencia que su predecesora.

Actualizando los locos 80

Road House (De profesión: duro) mantiene la esencia de las películas de acción de finales del siglo pasado. Para bien o para mal, esas historias de macho sudoroso repartiendo estopa y llevándose a la chica forman parte de la infancia de muchos de nosotros.

Una premisa simple, un guion de calidad cuestionable y acción desbordante hasta los títulos de crédito finales era la fórmula del éxito.

Esas películas, protagonizadas por muchos de los actores que Stallone rescataría años después para su franquicia Los mercenarios, eran lo que eran, sin más.

Liman coge esa esencia y la envuelve en un apartado visual del siglo veintiuno.

Cambios con respecto al original

Hay muchos cambios notables con respecto a la versión que Herrington dirigió en 1989.

Para empezar, el pasado del personaje principal está aquí algo más desarrollado. Dalton es un antiguo luchador de UFC y Liman nos enseña, mediante flashbacks, uno de sus combates más importantes. La escena se rodó antes de un combate profesional que iba a tener lugar en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. El público asistente no tenía ni idea de que Gyllenhaal y el luchador profesional Jay Hieron iban a estar grabando esa escena.

Otro cambio sustancial con respecto al original es la localización de la trama en Florida. Eso da pie a una serie de escenas finales con barcos y lanchas motoras que no estaban en la versión de Herrington.

Muchos de los personajes son también distintos. En la versión del 89 Swayze no tiene una némesis como McGregor, los pequeños negocios afectados y sus dueños son otros y el personaje del amigo que viene a ver a Dalton y que motiva el violento final, no existe en el nuevo libreto.

El abuso del CGI y la violencia

En su intento de conectar con las nuevas generaciones, Liman ha convertido las peleas coreografiadas del original en una suerte de vertiginosos combates de videojuego cargados de CGI.

La violencia de esta versión es más explícita, sangrienta y frenética y, aunque los efectos son demasiado visibles, las escenas de lucha son muy entretenidas.

Con ayuda digital o sin ella, es un lujo ver a Gyllenhaal y McGregor en acción. El actor californiano ha hecho un espectacular trabajo físico para prepararse el papel y ha estado trabajando codo con codo con algunos de los luchadores más importantes del panorama actual.

Las actuaciones de Road House (De profesión: duro)

Dejando al margen su imponente preparación física, Gyllenhaal sabe darle a su personaje el carisma necesario para que conectemos con su historia. Dalton es tímido y reservado, irónico y violento cuando le tocan la tecla adecuada. Un auténtico capullo que, gracias a su media sonrisa, consigue caernos bien.

El debut de McGregor en la actuación nos ha sorprendido gratamente. Aunque su personaje es demasiado histriónico y estereotípico, el luchador irlandés parece disfrutar cada minuto de metraje y le da un tono socarrón a las escenas en las que aparece.

Liman se sirve del personaje de McGregor para construir una especie de Rocky V en su recta final. Nos referimos a ese borrón de la franquicia de Rocky en el que Stallone y Morrison acababan sus diferencias en plena calle.

La resolución de la historia, que en la película del ochenta y nueve era algo coral, aquí se transforma en una lucha uno contra uno, más en línea con los guiones contemporáneos.

Nuestra valoración de Road House (De profesión: duro)

Dejando al margen la espantosa traducción de su título tan propia de los años ochenta (simplemente Road House en el original), De profesión duro es un remake más que decente.

El guion de Bagarozzi y Mondry, junto la dirección de Liman, consigue actualizar una de las películas más icónicas de Patrick Swayze y darle un aspecto acorde a los tiempos actuales. Aunque la esencia ochentera de guion simplista, macho sudoroso e interés romántico sigue presente en esta versión, para disfrute de los nostálgicos.

El gran trabajo físico de Gyllenhaal y McGregor, con ayuda de los efectos digitales, se pone al servicio de una cinta plagada de acción y violencia que contentará, sin duda, a los amantes del género.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de las novelas "Las sombras que fuimos" y "Los alterados". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)