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Críticas de cine

Scream VI: escasez de ideas

Vuelve la prolífica saga que se atrevió a unir el meta-cine y el slasher.

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Scream VI, la sexta entrega de la prolífica saga de terror de Paramount Pictures llega a la cartelera española el próximo 10 de marzo de 2023.

En Scream VI, Melissa Barrera (“Sam Carpenter”), Jasmin Savoy Brown (“Mindy Meeks-Martin”), Mason Gooding (“Chad Meeks-Martin”), Jenna Ortega (“Tara Carpenter”), Hayden Panettiere (“Kirby Reed”) y Courteney Cox (“Gale Weathers”) retoman sus papeles en la franquicia junto a Jack Champion, Henry Czerny, Liana Liberato, Dermot Mulroney, Devyn Nekoda, Tony Revolori, Josh Segarra y Samara Weaving.

Trailer y Sinopsis

TRAILER DE SCREAM VI – PARAMOUNT PICTURES

Tras los últimos asesinatos de Ghostface, los cuatro supervivientes abandonan Woodsboro para dar comienzo a un nuevo capítulo.

Crítica de Scream VI

Scream (2022) supuso una reinvención brillante del universo ideado por Wes Craven. Logró potenciar y al mismo tiempo modernizar su faceta meta-cinematográfica sin olvidar la violenta naturaleza slasher de la saga. Sin embargo, Scream VI es un claro paso atrás, una vuelta forzada al aroma añejo de algunas de las descafeinadas entregas previas. En esta ocasión Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett lo apuestan todo al efectismo, brindando un desmedido festival sangriento que no está a la altura de su inteligente predecesora.

Es visible la falta de inventiva, traducida en una redundante repetición de elementos. Es obvia la ausencia de ingenio a la hora de plantear nuevas referencias, subvertir los códigos del cine de terror o proponer nuevos juegos meta. Lejos de ser refrescante, la aparición de todos estos inputs es disruptiva. A pesar de la comprensible obligatoriedad de su existencia, su concepción no alcanza unos mínimos, siendo menos inteligente que en otras ocasiones. Probablemente, aquí haya sido decisivo el limitado tiempo del que se ha dispuesto (algo menos de un año) para preparar y confeccionar el proyecto.

Se aprecian ciertos síntomas de desgaste en la labor de dirección, no tanto a nivel de planificación visual, si no a la hora de dar forma a unas ideas que (aparentemente) no se han madurado lo suficiente. Su desarrollo argumental es abrupto, por momentos confuso. Desde los primeros compases responde a un brainstorming ambicioso que termina resultando en una inútil huida hacia adelante. La incesable obsesión por el giro argumental desesperado convierte la narrativa en un constructo narrativo débil e impreciso.

Tag Team

La eléctrica química entre las hermanas Carpenter, Sam y Tara (interpretadas por Melissa Barrera y Jenna Ortega, respectivamente) es el elemento más destacable de la cinta. Algunas de las secuencias de alta intensidad de la misma sacan a relucir su innegable fuerza y atractivo como Final Girls. Su interpretación, más pasional que cerebral, nos deja algunos de los mejores y más icónicos momentos de la franquicia.

New York, New York

La Gran Manzana es el escenario que envuelve la última cacería de Ghostface. La imponente ciudad estadounidense es el telón de fondo que acoge los nuevos y escalofriantes sucesos (habitualmente localizados en Woodsboro) que presenta esta entrega. A pesar de la gloriosa oportunidad que suponía colocar a un psycho-killer desatado en las calles de Manhattan, el film pocas veces se sirve del potencial existente. La mayoría del metraje se sucede en interiores, por motivos lógicos de optimización de recursos económicos y gestión de producción.

Sin entrar en spoilers, la única set-piece que realmente hace justicia a la ciudad de Nueva York transcurre en el famoso metro de la urbe durante la festividad de Halloween. En un baile de luces, sombras y máscaras, el asesino se camuflará entre los miedos y la paranoia de los personajes protagonistas.

Conclusión

VIDEOCRÍTICA SCREAM VI | CANAL DE SOYDECINE.COM

Scream VI es un conformista producto de entretenimiento, tan solvente como perezoso. Sus intenciones palomiteras, reforzadas por el indiscriminado gore y gags con poco punch, son suficiente como para sostener sus dos horas de metraje, pero no para destacar como obra. Esta secuela de aquella innovadora y vibrante recuela que nos sorprendió el año pasado resulta ser una involución en un reinicio de la saga que prometía más, mucho más.

Crítico de cine, realizador audiovisual, coleccionista y analista de la temporada de premios.

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