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Crítica de Sugar: un thriller detectivesco lleno de sorpresas

Refrescante y creativa, Sugar supone una vuelta de tuerca a las convenciones tradicionales del género detectivesco.

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Misterio, un personaje audaz y una organización encubierta de origen inesperado son algunos de los elementos que componen la trama de Sugar, la nueva serie detectivesca protagonizada por el actor irlandés Colin Farrell que llega a la plataforma de Apple TV+ el 5 de abril. La producción consta de 8 episodios, que llegarán de manera semanal a la plataforma, pero en Soydecine.com ya tuvimos acceso a la temporada completa y aquí te daremos nuestra opinión.

Sinopsis de Sugar

Un enigmático detective privado lucha contra sus demonios personales mientras investiga la desaparición de la querida nieta de un productor de Hollywood.

Crítica de Sugar

Refrescante y creativa, Sugar supone una vuelta de tuerca a las convenciones tradicionales del género detectivesco y se configura como un nuevo punto alto en la prolífica carrera de Farrell con un personaje que le va como anillo al dedo, dentro de un envoltorio sofisticado que rememora las mejores obras del género noir al mismo tiempo que aporta un enfoque contemporáneo y seductor.

Una historia llena de intriga que se cuece a fuego lento

Desde los primeros minutos de su episodio piloto, Sugar presenta las bases de su historia con una secuencia ambientada en Tokio donde John Sugar (Colin Farrell) resuelve un caso complejo con la ayuda de sus habilidades peculiares para la investigación. De ahí en adelante, observamos la rutina diaria del detective y su regreso a la ciudad de Los Ángeles, el escenario central de la narrativa. Allí, Sugar recibe las instrucciones de su nueva misión, una investigación que lo llevará a inmiscuirse en las antípodas de la industria hollywoodense y la corrupción imperante en la ciudad de las estrellas.

De esta manera, nos encontramos con una aventura que utiliza los códigos del cine detectivesco clásico con eficiencia, abordando temas como la proliferación del crimen en Los Ángeles, la cara menos amable de la industria cinematográfica, la red de tráfico de inmigrantes y el abuso de poder en los círculos privilegiados como trasfondo para el misterio central con interacciones enigmáticas entre los personajes y un nido de pistas que se van sembrando poco a poco hasta llegar a una resolución satisfactoria que ata los cabos sueltos con solidez.

Estudio de personajes

Pero lo más interesante de la producción es el estudio de personaje que teje alrededor de Sugar. Su capacidad para el razonamiento y la deducción es fascinante, así como la filosofía que emplea en su acercamiento a la condición humana y como se relaciona el individuo en su entorno natural. Es una figura misteriosa que esconde un secreto importante y presenta síntomas de un malestar de origen desconocido. Este entramado se desarrolla en paralelo a la investigación central, con tintes existencialistas y un ritmo contemplativo que desemboca en un giro de guión impactante, el cual agrega un género nuevo a la historia y sorprenderá a los espectadores.

También es el elemento más divisivo de la serie, ya que no se presenta de manera cohesiva con los datos expuestos anteriormente y puede confundir a primera vista, pero luego del choque inicial, termina por cuajar de manera efectiva en el tramo final de la historia.

Otro elemento notable es la cinefilia que desprende Sugar, con las constantes referencias a cine clásico, a través del uso de clips de grandes producciones para desarrollar puntos clave de la investigación y diálogos que mencionan el argumento y personajes de estas cintas, a menudo por parte de Sugar en un juego meta referencial que sirve un propósito doble. Por un lado, ilustra la vena cinéfila de Sugar, pero también funciona como una herramienta vital para comprender los engranajes de la trama, el espejo de la idiosincrasia inherente en el ser humano que desdibuja los límites entre realidad y ficción al identificarse a sí mismo en la gran pantalla.

Un reparto estelar

Sugar cuenta con una baza infalible en el casting de Colin Farrell como el personaje titular. El actor irlandés es uno de los mejores de la industria y aquí vuelve a dar prueba de su gran talento, ya que usa todo su carisma y serenidad para adentrarse en la piel de Sugar y ofrece un trabajo excelente con un magnetismo natural que mantiene al espectador inmerso en las aventuras del detective.

Por otro lado, la actriz Amy Ryan hace un trabajo estupendo en un personaje de gran valor para la historia, con una personalidad sardónica y divertida que funciona como el contrapunto ideal para Sugar. La química entre Farrell y Ryan es otro punto alto de la producción con una dinámica que se siente orgánica y bien construida.

Los actores James Cromwell y Dennis Boutsikaris también destacan en sus respectivos personajes, la actriz Kirby sorprende como la misteriosa directora de la agencia de investigación para la que trabaja Sugar y Alex Hernandez causa una buena impresión en un rol breve pero memorable.

Los intérpretes que salen peor parados son Nate Corddry y Anna Gunn con personajes caricaturizados que rompen con el tono serio de la historia y en el caso de Gunn se asemeja más a una figura de cera que a una persona de carne y hueso.

Un empaque técnico de altura

Los valores de producción de Sugar mantienen a la serie en un nivel sólido. El diseño de producción nos transporta a Los Ángeles con todo lujo de detalles, desde las grandes mansiones de las estrellas hasta el hotel donde vive Sugar y los rincones más lúgubres de la ciudad donde la sofisticación brilla por su ausencia, todo envuelto en un halo de misterio a través de la impecable fotografía que captura el ambiente sórdido de la trama.

La banda sonora presenta composiciones que potencian la esencia noir de la serie y el trabajo de edición enlaza de manera inteligente la investigación de Sugar con las diferentes sub-tramas y las escenas de archivo de películas clásicas en un conjunto sólido y elegante.

En conclusión…

Sugar es una de las propuestas televisivas más interesantes del año, gracias a su manejo impecable de la tensión narrativa y la formidable actuación de Colin Farrell como el detective titular.

El giro narrativo de sus episodios finales seguramente será un foco de controversia, pero la serie es lo suficientemente sólida para terminar con buen pie y dejar la puerta abierta a una segunda temporada.


Soy venezolano, tengo 24 años. Licenciado en Comunicación Social, mención Guionismo y Producción Audiovisual. Aficionado del cine y la literatura.