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Críticas de cine

‘También en el cielo’, el poder emancipador de una joven en el siglo XIX

Una visión tortuosa de lo que significa ser mujer.

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4/5

Filmin nos trae este 25 noviembre También en el cielo, la ganadora con la Concha de Plata a mejor dirección en el Festival de San Sebastián. Además su joven actriz Flora Ofelia ganó el premio a mejor interpretación protagonista. La cinta nos ha encantado y te contamos porqué.

Trailer y sinopsis de También en el cielo

trailer de tambien en el cielo | Filmin

En una granja a fines del siglo XIX, comienza una espera intensa cuando una madre entra en un trabajo de parto complicado. Lise, de 14 años, debe prepararse para una noche que cambiará su vida para siempre.

Crítica de También en el cielo

La cinta danesa que arrasó en San Sebastián, trata sobre la madurez de una niña rabiosa por descubrir mundo y soñar, aunque quienes la rodean la instan a no hacerlo. La joven actriz observa unas mariposas revoloteando en la ventana. Sola en su habitación, confiada y feliz de sentirse libre ya que por primera vez irá a la escuela, a pesar de la negativa de su padre.

Tras ese ensimismamiento y ese deseo interior por vivir su propia vida, desciende las escaleras hacia el comedor, donde todo un barullo de gente y niños correteando llena cada uno de los planos. Ya no puede escuchar en su interior.

Un mundo idílico…

La cinta danesa nos ubica en una idilico valle, donde las familias se crian en casas de madera junto a animales de granjas. En pleno siglo XIX, y con la religión como modo de vida, la joven Lise parece una niña más.

Y realmente lo es, aunque siente un llamado interior que se desmarca del resto. Juega con los demás, realiza las tareas del hogas, el primer amor aflora… pero algo parece no estar bien a su parecer. La visión que tiene del mundo, se intercala con momentos oníricos donde los sueños de Lise se convierten en pesadillas preciosistas, donde el cielo esta teñido de rojo sangre. Algo debe cambiar.

La cinta tiene recursos visuales muy potentes como dichas ensoñaciones o algunos primeros planos de la fantástica actriz protagonista (a los más avispados les evocarán a Dreyer y su Juana de Arco).

Y no es para menos, la historia que nos toca trata sobre el dolor. La imposibilidad de alterar una vida ya escrita desde el nacimiento. Esa batalla interior nos acompaña durante todo el visionado en diversos momentos. Como cuando la matriarca de la casa la mira con cierta rabia por intuir un mínimo de voluntad en sus jóvenes ojos.

Maternidad y religión como enemigas

La delicadeza que tiene la directora en generar un impacto visual acorde a la rabia interna de Lise, se convierte en un logro estilístico. Sutil e inocente es ese enamoramiento con su vecino, mientras se revuelcan en el pajar. El contraste con otros momentos como el doloroso parto de la madre, sirve para la directora como una amonestación contra la maternidad. La escena llena de gritos, se rebela contra la visión idilica de dar a luz. Una constante en la película, con una vision injusta sobre los roles entre hombres y mujer, planteados de forma injusta desde su concepción.

Pero el elemento que más consigue traspasar la pantalla es la religión, como una especie de ley terrorífica que sobrevuela el pueblo y que nadie se atreve a rechazar. Lo sabemos desde el primer plano, en la habitación de Lise. Pero nos aterroriza en el último. No te la pierdas.

Muchas pelis y libros pendientes de leer. Puedes escucharme en el podcast de Puro Vicio y en el de Soydecine.com.

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