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Críticas de cine

Crítica de Tiempo, de M. Night Shyamalan

HBO Max subió recientemente la última producción de M. Night Shyamalan.

María-Rehberger

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Tiempo (2021) es una película que tenía muchas ganas de ver porque lleva el sello del cineasta M. Night Shyamalan, un referente en polarizar a los cinéfilos con producciones que celebras (como el Sexto Sentido, El Protegido) o te ríes por no llorar (After Earth). Por lo que siempre me genera curiosidad ver con qué nos va a sorprender.

Después de verla, podría decir que, en este caso, Tiempo se sitúa en un punto medio. Cumple la función de entretener porque, aunque el guion sea flojo, Shyamalan sabe cómo mantener picado al espectador con sus típicos planos desenfocados y giros un tanto absurdos que generan expectación y nos hacen dar vueltas al coco para atar cabos.

Tráiler y sinopsis de Tiempo

tráiler de ‘tiempo’ | universal pictures españa

Tiempo es una adaptación de la novela gráfica Castillo de arena, de Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy. Narra la historia de varias familias que van de vacaciones a un hotel all inclusive, en un paraíso tropical para olvidarse de los problemas cotidianos de primer mundo. El personal del resort recibe a los turistas con cócteles de bienvenida -faltaron los mariachis- para brindar por la vida, que solo hay una y el paso del tiempo no da tregua.

La trama se centra sobre todo en el matrimonio roto de Guy y Prisca Capa (Gael García Bernal y Vicky Krieps) y sus dos hijos pequeños. Estos, junto con otros turistas, van de excursión a una playa recóndita y privada. Una playa recomendada por el gerente del hotel, quien alardea de invitar solo a unos pocos.

Para no perder su vieja costumbre, Shyamalan hace un cameo como conductor del shuttle que lleva a los turistas a dicho lugar en el que, nada más llegar, se encuentran un cadáver y comienza lo sobrenatural. Las heridas cicatrizan solas, las enfermedades de los protagonistas se agudizan y con ello el paso del tiempo.

Los minutos equivalen a años

Los personajes envejecen de manera fugaz y los niños, en un abrir y cerrar de ojos, pasan de la infancia a la adolescencia y de esta a la adultez. Ahí Shyamalan refuta la idea de que el tiempo pasa más lento en la juventud. Y es que los personajes más jóvenes envejecen muchísimo más rápido y en estas transiciones recurre sobre todo al recurso del desenfoque para que el cambio resulte más impactante.

Los minutos equivalen a años y una vida entera transcurre en 24 horas. No hay escapatoria y esa claustrofobia por no encontrar una salida es otro elemento, marca del cineasta, que logra mantener una atmósfera intrigante durante la película.

Un mensaje arrastrado por la marea

La premisa, por ende, arranca con fuerza; sin embargo, se desinfla progresivamente por unos diálogos simples que vuelven a los personajes totalmente planos. No transmiten nada y resulta frustrante ver el talento opacado de Gael García Bernal (Amores Perros, 21 Gramos), de Thomasin McKenzie (Jojo Rabbit) o de Alex Wolff (Hereditary).

La marea, por tanto, se lleva el mensaje principal porque el director no explota la poderosa reflexión que la película quiere plantear sobre el valor de la vida, nuestra finitud y, en definitiva: Carpe Diem. Esto se evidencia aún más en el plot twist final, que para nada hace clic con ese planteamiento.

La verdad, es un poco injusto, al menos en mi caso, que en cada película de Shyamalan espere un secreto que deje la cabeza volada, como el de El Sexto Sentido, el cual me llevaré a la tumba. Sin embargo, si lo que el espectador busca es simplemente un filme palomitero para entretenerse, este producto es recomendable y no supone una pérdida de tiempo.

Periodista y PR. Para mí las mejores sesiones de terapia son el cine y las series. Me gusta comentarlas y darles mi receta en soydecine.com. Alma dividida entre México y España.