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Críticas de cine

Última noche en el Soho: Edgar Wright se pone serio

El británico Edgar Wright escribe este peculiar thriller que mezcla crimen, terror paranormal y conexiones temporales.

Publicado hace

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LAST NIGHT IN SOHO
3.5/5

El británico Edgar Wright escribe y dirige Última noche en el Soho (Last Night in Soho), un peculiar thriller que mezcla crimen, terror paranormal y conexiones temporales.

La película, que se estrenó en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia, se ha convertido en uno de los estrenos clave del mes y ¿por qué no decirlo? uno de los más esperados del año. El director cuenta con una gran legión de fans en todo el mundo a la que se suma el interés de muchos por ver de nuevo en pantalla a una de las actrices más de moda, Anya Taylor-Joy.

El desarrollo de Última noche en el Soho

TRAILER DE ÚLTIMA NOCHE EN EL SOHO | UNIVERSAL PICTURES

Edgar Wright tenía clara la historia que quería contar. Una ficción de terror psicológico localizada en Londres y que tuviera un aire a Repulsión de Polanski. Empezó a desarrollar el guion bajo el título de Red Light Area junto a Krysty Wilson-Cairns, nominada al Óscar por su primer guion cinematográfico, 1917.

En un primer momento, su idea era que no hubiera diálogo en las escenas de los años sesenta para darles un toque más onírico. Su compañera le convenció de lo contrario con el argumento de que era difícil empatizar con un personaje al que nunca oímos decir nada.

Lo que el director británico sí tenía claro es que quería que Taylor-Joy (Múltiple) estuviera en la película. Cuando Robert Eggers estrenó The Witch en el festival de Sundance en el año 2015, Edgar Wright era miembro del jurado y se quedó impactado por la actuación de la joven actriz.

Grandes actuaciones

En un primer momento Taylor-Joy iba a interpretar el papel de Eloise, una joven e inocente chica de provincias que viaja a Londres para estudiar diseño. Tras leer el guion, la actriz convenció al director para interpretar a Sandie, una sensual mujer que quiere triunfar en la capital inglesa como cantante en los años 60. Thomasin McKenzie (Tiempo) acabó quedándose con el papel de Eloise en lo que, para nosotros, es un total acierto de casting.

El reparto lo completan Matt Smith (The Crown), Michael Ajao (Attack the Block) y las veteranas actrices Diana Rigg (Juego de tronos) y Margaret Nolan (Goldfinger), ambas fallecidas antes del estreno de la película.

Las actuaciones están todas a un gran nivel y no nos sorprendería ver alguna nominación en los próximos Óscar de la Academia.

Los personajes, sin embargo, no tienen todos la misma consistencia en el guion. Este es, quizá, uno de los pocos peros que podemos ponerle a la película.

La banda sonora

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Escena de Última noche en el Soho | Crédito: Parisa Taghizadeh / Focus Features

La música tiene una gran relevancia en Última noche en el Soho. No en vano, una de las tramas de las dos que se conectan en la película tiene que ver con una joven cantante que viaja a Londres en busca de una oportunidad.

En un primer momento, Wright tenía en mente usar solo música en las partes que se desarrollan en los años 60. Pronto desechó la idea pero la banda sonora siguió teniendo un peso importante en el desarrollo de la historia.

Además, en los acontecimientos que suceden en el Londres actual, Eloise tiene siempre los auriculares puestos con temas clásicos del pop y el rock de los 60. Dos personajes unidos por el amor a la música que acabarán conectando a pesar de vivir en épocas diferentes.

Las canciones, salvo un par de excepciones, son todas de solistas o grupos británicos de la época. Peter & Gordon, Dusty Springfield, The Searchers, The Kinks, Cilla Black o The Who. Todo un homenaje de Wright a la historia musical de su país natal.

Las luces de Última noche en el Soho

Lo que más llama la atención de la película es su apartado técnico. El apartado visual es todo un espectáculo. El uso de los colores, el vestuario, la ambientación o la escenografía son pura magia . También lo es el trabajo de edición. Las dos épocas temporales en las que sucede en paralelo la historia se conectan y solapan con brillantez.

Sirva como ejemplo una de las escenas iniciales, en la que Taylor-Joy y McKenzie bailan con un hombre en una sala de fiesta. Dos mujeres que son, en realidad, un solo personaje en ese momento porque ambas comparten cuerpo. El editor Paul Machliss las intercambia con gran fluidez durante el baile, en un alarde de edición virtuosa. La película se apoya en espejos, reflejos en escaparates y una gran variedad de recursos que refuerzan visualmente la simbiosis entre ambos personajes y que demuestran uno de los mejores trabajos de edición que hemos visto en los últimos años.

Las sombras de Última noche en el Soho

Última noche en el Soho podría haber sido una película redonda. La perfección se le escapa a través de algunas fisuras en el guion.

La motivación de algunos personajes, como el que interpreta Michael Ajao, nos obliga a hacernos demasiadas preguntas para las que encontrar respuesta resulta una labor imposible. Se acaban de conocer y, no es que nosotros no creamos en el amor a primera vista, pero las cosas que aguanta el personaje parecen ir más allá de toda comprensión. Cualquier persona saldría corriendo sin mirar atrás en el primer minuto en el que las cosas empiezan a torcerse.

Para nosotros, sin embargo, donde el guion de Wright patina estrepitosamente es en el final de la cinta. No nos referimos a la forma de resolver la trama sino a lo que sucede justo después. Una escena final totalmente prescindible y sin sentido, cuya inclusión parece haber sido obligada por alguien que acaba de llegar de Marte y desconoce lo que ha sucedido en la película hasta ese momento.

Tampoco somos demasiado entusiastas con esas explicaciones finales que llevan a cabo algunos personajes cuando el guionista no ha sabido contarlo con imágenes. Villanos que se toman un tiempo extra en la trama para explicar cómo ha sucedido todo. Hubieran sido más efectivos otro tipo de recursos para conseguir lo mismo. A veces no es necesario explicarlo todo.

Thriller y terror psicológico

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Escena de Última noche en el Soho | Créditos: Parisa Taghizadeh / Focus Features

Wright y Wilson-Cairns consiguen cohesionar terror y suspense de forma equilibrada para crear una historia totalmente inmersiva que nos atrapa desde el principio.

Ver la película es como bajar lentamente una escalera hacia los infiernos. La historia nos va llevando despacio hasta un punto de no retorno.

McKenzie sabe darle a su personaje ese punto de fragilidad e inocencia necesario para los primeros compases de la cinta y convertirlo en determinación y fuerza cuando lo que sucede a su alrededor se lo exige.

El camino de Sandie es el contrario. El personaje de de Taylor-Joy hace gala de una gran seguridad en el primer tercio de la película y acaba sucumbiendo al ambiente patriarcal hostil y asentado que no le deja escapatoria. Es en esas zonas grises en las que la conexión entre ambas se fortalece, mientras el terror se apodera de la historia.

Nuestra valoración de Última noche en el Soho

Los integrantes de Soydecine.com esperábamos el estreno de Última noche en el Soho con muchas ganas. Edgar Wright es un director con mucha personalidad que se ha demostrado capaz de impregnar su sello en todo lo que hace. Ya sean historias apocalípticas entre bares, comedias de zombies o películas de acción y crimen a volantazos, su estilo es reconocible.

Última noche en el Soho es su película más completa hasta la fecha. Si es la mejor o no, dependerá de cada uno.

El apartado técnico y visual es de lo mejor que hemos visto en mucho tiempo, la química entre las actrices protagonistas es impresionante y la historia tiene los suficientes elementos para perdurar en nuestra memoria.

En el apartado negativo, algunos desajustes de guion, personajes que no acaban de convencernos y un final edulcorado que le sienta a la historia peor que a Schwarzenegger una comedia romántica.

Nacido en Las Palmas. Licenciado en filología inglesa. Autor del libro de relatos "Siluetas" y de la novela "Las sombras que fuimos". Cocreador de la página de cine B Entre ninjas y lagartos. Actualmente reside en Maine (EEUU)

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