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Críticas de cine

Crítica de Una Villa en la Toscana, de James D’Arcy

Liam Neeson protagoniza una comedia ligera sobre la perdida con los ingredientes de siempre.

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El próximo 6 de agosto, A Contracorriente Films estrena Una Villa en la Toscana (Made In Italy). Es el actor James d’Arcy (Master and Commander, Dunkirk) quien se pone detrás de las cámaras por primera vez, en esta romántica historia sobre reconciliación entre un padre y un hijo.

Trailer de Una Villa en la Toscana

Protagonizada por el siempre solvente Liam Neeson y su hijo en la vida real Micheál Neeson, esta co-producción entre Reino Unido e Italia nos cuenta una historia amena pero que ya hemos visto mil veces.

Jack quiere comprar la galería de arte que comparte con su ex mujer en Londres. Para ello, debe reunirse con su padre Robert y vender la casa de la Toscana que heredó de su difunta madre. Allí conectará con una infancia que apenas recuerda…

Una villa en las Toscana nos narra una historia verdadera

Debo remarcar un apunte real que eleva un escalón Una villa en la Toscana: El actor Liam Neeson sufrió la perdida de su mujer en el año 2009. Cuando leyó un guion que trataba sobre la pérdida y el dolor, lo primero que sintió fue rechazo debido a las muchas similitudes que tenia con su vida. Pero finalmente aceptó, y después de más de 10 años de la tragedia él y su hijo se han visto envueltos en un rodaje catártico, expresando emociones reales y sin necesidad de ensayos previos.

Y es aquí donde vemos las mejores cartas que guarda Una villa en la Toscana. Ademas, la sensación de estar acompañando a un padre y a un hijo a encajar los caprichos del destino, se siente real.

Esta relación, enmarcada entre bellos parajes de la Italia más rural, nos hará llegar hasta las butacas el olor a tierra, viñedos y risotto recién hecho.

Cimientos débiles

Pese a lo comentado, el film se apoya demasiado en sus irresistibles parajes, que de por sí enamoran. Pero que sin una profunda mirada a los protagonistas, es como si acabáramos de entrar en una hermosa masía de Florencia y no hubiese nadie para atendernos.

Habría sido un acierto navegar más profundamente entre la relación paternofilial. Llegan a haber momentos donde percibimos ese pasado que nos narran, pero nunca llega a hacer mella.

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Una villa en la Toscana | Imagen cedida por A Contracorriente Films

No lo vamos a negar, este es un plato que todos hemos probado con anterioridad. Y tampoco se nos pretende engañar. Con una fotografía esclarecedora, vemos un contraste evidente entre los azules fríos y apagados de la ciudad de Londres, para luego contemplar los colores saturados y vivos de la Toscana (pienso en la primera temporada de El embarcadero).
Una decisión funcional pero trillada, para remarcarnos lo que llevará al personaje de Jack a su evidente desenlace.

Nuestra función como espectadores es esperar a que el protagonista encuentre un destino que nosotros ya conocemos. Por eso, la inevitable historia de amor me resulta agradable pero totalmente innecesaria. Ya se nos habla de la conexión que tienen nuestras raíces con el futuro. Sumado a su fotografía, este romance se muestra reiterativo con el resultado final.

La cuenta por favor

Aquí no hay dobles lecturas. En este pequeño drama familiar, con tintes de humor refinado británico (impagable Lindsay Duncan) venimos a pasar un rato agradable con los protagonistas y un elenco de secundarios entrañables.

El guion, también de la mano del director James d’Arcy, nos sacará una sonrisa en más de una ocasión, que siempre vienen bien en este tipo menús, donde ya sabemos lo que vamos a comer.

Digo que sé de cine pero estudié Turismo. Muchas pelis y libros pendientes de leer. Me gusta podcastear en @cinepurovicio y escribir. Hago voces y mi perro se llama Lemmy